Comenzó en Córdoba la celebración del 75 aniversario de la HOAC

La semana pasada entre el dos y el ocho de noviembre, la HOAC de Córdoba dio por iniciada la celebración del 75 aniversario que se prolongará hasta noviembre de 2021. Hemos querido hacerlo con la participación de las y los militantes en las Eucaristías de sus respectivas parroquias, en las que hemos compartido la noticia, así como la alegría y el compromiso que supone para la HOAC el inicio de este 75 aniversario.

La alegría de reconocer y agradecer el paso de Dios por nuestra historia comunitaria, y por la vida personal de tantas y tantos militantes a lo largo de todo este tiempo.

El compromiso de experimentar a Dios, hecho vida en nuestra debilidad. En Jesús de Nazaret, Dios se ha hecho trabajador y nos enseña a tender puentes y derribar muros para construir fraternidad entre la Iglesia y el mundo del trabajo.

Es, por tanto, un momento privilegiado de gracia, para renovar la llamada recibida de la Iglesia y de la HOAC, para experimentar y agradecer el ser discípulos misioneros, apóstoles de Jesucristo en el mundo del trabajo.

75 ANIVERSARIO DE LA HOAC

TENDIENDO PUENTES, DERRIBANDO MUROS.

75 años de encuentro entre la iglesia y el mundo obrero

La fecha de nacimiento de la HOAC, se sitúa en el 3 de noviembre de 1946, en la clausura de la I Semana Nacional, celebrada en la Basílica de la Milagrosa, en Madrid.

Es la fecha en que se pone en marcha definitivamente el proyecto que los obispos españoles encargan a Guillermo Rovirosa de impulsar una Acción Católica especializada para la evangelización del mundo obrero.

Desde entonces, ininterrumpidamente, pese a las diversas circunstancias de todo tipo por las que ha transcurrido la vida de la HOAC, podemos afirmar que se ha desplegado toda una historia de fidelidad eclesial en fidelidad al mundo obrero al que hemos sido enviados.

Celebrar es una dimensión constitutiva de nuestra fe: es acoger la acción de Dios en nuestra vida, para agradecidos, poder transformarla en acción de gracias. Por eso queremos festejar con gozoso agradecimiento estos primeros setenta y cinco años de existencia, de fidelidad eclesial, de entrega incondicional de las vidas de tantos hombres y mujeres de la HOAC, y de comunión con la vida de nuestras hermanas y hermanos del mundo obrero.

La celebración, que estará repleta de actos en la mayoría de las diócesis durante todo un año, queremos iniciarla precisamente el próximo 3 de noviembre. Con ella pretendemos, no solo mirar con gratitud al pasado, sino también sentirnos impulsados hacia el futuro en la vivencia comprometida de nuestro presente.

Nos sentiremos honrados y agradecidos de la participación en los actos que se organicen, por parte de todas las personas que lo deseen tanto de nuestra Iglesia diocesana como del mundo del trabajo.

JORNADA MUNDIAL POR EL TRABAJO DECENTE

“Nos movemos por el trabajo decente”

Un año más, desde 2014 en el que comenzó su andadura, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), que reúne en Córdoba a realidades eclesiales como el Secretariado Diocesano de Pastoral del Trabajo, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), la Juventud Obrera Cristiana (JOC), Hermandades del Trabajo, la Acción Católica Obrera (ACO), Cáritas, Manos Unidas, la Confederación Española de religios@s (Confer),  la Delegación Diocesana de Migraciones y la adhesión de un nutrido grupo de parroquias, convoca en Córdoba el día 7 de octubre los actos para la conmemoración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente:

  • 19:00 h. Eucaristía en la parroquia Santas Margaritas.
  • 20:00 h. Marcha por el trabajo decente desde la plaza de las Tres Culturas hasta la glorieta Llanos del Pretorio.

Es una Jornada para defender el trabajo decente en el templo y en la calle y reivindicar un empleo que proporcione las condiciones necesarias de vida para que sea digna, plena y humana, como Dios quiere.

Reclamar trabajo decente no es pedir «la luna». Más bien implica cuestiones básicas y justas: salarios justos, empleos seguros y en libertad (incluida la sindical), estabilidad laboral que alumbre otra estabilidad: la vital. Un trabajo que permita «ganarse la vida», en lugar de exprimirla perdiéndola en la supervivencia del día a día.

Sin embargo, la sociedad de mercado en la que vivimos se basa justo en el principio contrario al del trabajo decente. Prima el beneficio económico por encima del social y enaltece la competitividad, entendida como competición individual por conseguir un trabajo escaso. Potencia el Individualismo, el egoísmo, frente a la fraternidad y la solidaridad. Pero, sobre todo, convierte un problema colectivo en individual, haciéndolo invisible en la sociedad. Algo contrario a los valores evangélicos.

Este año, la COVID-19 nos devuelve una imagen amplificada de esta forma de organizar la sociedad que impide el trabajo decente. Así, se dan fenómenos como…

  • Junto a sanidad y fuerzas de seguridad, los trabajos más expuestos son los más precarios.
  • La protección estatal vía ERTES no llega al empleo temporal, precariado, etc.
  • Las prisas por recuperar la actividad económica producen que rebrote la pandemia. Resultado de colocar el beneficio económico por encima de algo esencial: la salud de la población.

Ante esta situación, como cristianas y cristianos inmersos en el mundo del trabajo, hacemos nuestro lo que proclama la Iglesia en el documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia: «hoy, la solución de los problemas del mundo del trabajo (…) no pasa sólo por el crecimiento económico y la creación de empleo (…) Al mismo tiempo debemos prestar una atención especial para que el modelo de producción permita vivir y cultivar la vida personal, familiar, cultural, social y religiosa que son imprescindibles para que el Hombre (la Persona) pueda desarrollarse como hijo (hija) de Dios y la sociedad pueda construirse sobre los cimientos de la justicia y la libertad”

Por todo ello, la HOAC de Córdoba te invita a sumarte a esta Jornada, y a mantenerla viva, más allá del 7 de octubre, hasta que no sea ya necesaria su celebración.

HOAC DE CÓRDOBA

Concentración de la HOAC de Córdoba ante la muerte de tres trabajadores

La HOAC de Córdoba vuelve a concentrarse en solidaridad, denuncia y oración por todas las muertes acaecidas en Córdoba. La Siniestralidad Laboral sigue matándonos. La HOAC sigue alzando la voz contra esta injusticia.

En esta ocasión nos concentraremos el próximo viernes, 18 de septiembre, a las 20:30 h. En el Bulevar del Gran Capitán (Junto a la Parroquia de San Nicolás)

En ella daremos lectura a la siguiente reflexión:

La siniestralidad laboral o el arte de volver la espalda a la tragedia

               Todos los años, cuando agoniza el verano La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) se concentra por las muertes ocurridas en accidente laboral en este tiempo de estío. Este año, a causa del confinamiento, el período abarca desde marzo. Desde ese tiempo han ocurrido en nuestra provincia o protagonizados por personas de nuestra provincia, tres accidentes con resultado de muerte:

  • El 25 de marzo falleció el médico de 63 años Manuel Barragán como consecuencia del contagio del COVID-19 (que, seguramente, ni siquiera constará como siniestro laboral).
  • El 24 de agosto murió Daniel González Rivas, un joven de 30 años vecino de Puente Genil, cuando trabajaba en la perforación de un pozo agrícola en el municipio sevillano de Pedrera. Al parecer, el siniestro se pudo deber a una bolsa de gas o de aire contaminado.
  • El 9 de septiembre perdía la vida Roland Irías, un trabajador hondureño de 45 años afincado en Cabra, según las primeras informaciones al “caer del tejado de una nave industrial”. Sin embargo, otras fuentes apuntan ahora a un atrapamiento por una máquina.

               La realidad, tozuda realidad, es que cuando se produce una tragedia y no se aprende de ella y no se toman las medidas adecuadas, la tragedia se repite.  En España, el año pasado se repitió 695 veces y en Andalucía 121. Por eso a los fallecidos en el trabajo se les llama “los muertos olvidados”. Generan pocos titulares, no interesan, son muertos “de segunda”.

               ¿Por qué? La respuesta la podemos encontrar en el sistema económico que impera en nuestra sociedad marcado por unos valores extremadamente materialistas, en donde el objetivo prioritario y fundamental lo representa el dinero, la rentabilidad económica, el beneficio a costa de lo que sea, incluso de la vida de las y los trabajadores.

               Constatamos como aumenta la inversión en nuevas tecnologías para elevar la producción, mientras que la estabilidad en el empleo, el salario y la formación en prevención de riesgos laborales se entienden como costes insoportables que hay que reducir para incrementar el beneficio.

               La siniestralidad laboral es el termómetro del sistema productivo. Si la siniestralidad sube, desciende el trabajo decente. Hemos de invertir los valores. Lo primero y fundamental es la persona, no el dinero. Si volvemos la espalda a la siniestralidad, le estamos volviendo la espalda a más de 600 mil familias que sufrieron con un miembro de baja, debido a un accidente laboral. La alta siniestralidad laboral continúa siendo el gran problema sin resolver en el mundo laboral.

               Por nuestra parte, seguimos insistiendo en la necesidad de una actuación conjunta y coordinada de las administraciones públicas, inspección de trabajo, centrales sindicales y organizaciones empresariales con el objetivo de erradicar la alta siniestralidad laboral mediante mejores condiciones de trabajo que lleven consigo una mayor seguridad y salud laboral.            

               Como cristianos insertos en el mundo obrero, subrayamos las palabras del Papa Francisco, “… Una vez más dirijo un apremiante llamamiento para que no prevalezca la lógica del provecho, sino la de la solidaridad y la justicia. ¡En el centro de toda cuestión, también la laboral, haya que colocar siempre a la persona y su dignidad! ¡Con el trabajo no se juega! (Roma, 3 de septiembre de 2014).

Por eso seguiremos reivindicando que el trabajo es para la vida. ¡Ni una muerte más!

¡Te esperamos!

RETIRO DIOCESANO HOAC DE CÓRDOBA

            Como cada año, la Hermandad Obrera de Acción Católica de Córdoba (HOAC) celebra un retiro que supone, por un lado, el pistoletazo de salida del nuevo curso para los equipos y militantes y, por otro, revalidar y reafirmar los cimientos de nuestra fe como pilar básico de nuestro compromiso en y con el mundo del trabajo. En esta ocasión, impartido por el Consiliario Diocesano y con un nuevo formato (Eucaristía y reflexión) a causa de las medidas de seguridad contra la pandemia, versará sobre JESUCRISTO como fundamento, motor, centro y meta de la vida cristiana.

          En ella se nos presentará a Jesús de Nazaret como:

  • Camino: la propuesta de vida que humaniza. O como nos dice el Papa emérito, Benedicto XVI «Jesús, identificado con la humanidad, es el camino de la Iglesia» (Redentor Hominis N43).
  • Verdad: Jesucristo es la verdad de Dios y la verdad del hombre; es decir: amor entregado, sin límites (lo que verdaderamente es Dios) y proyecto de comunión, desde el amor servicial (lo que verdaderamente es la persona).
  • Vida: Jesús, que es el rostro de Dios vuelto hacia el mundo (Jn. 14, 6-9), es la vida preciosa que Dios nos regala, en la que Dios se complace y que nos pide que escuchemos y sigamos (Mc. 9, 1-11).

 ¿Dónde está la fuerza, la energía que empujó, orientó y movió a Jesús?

  1. La experiencia del Dios del Reino, provoca en Jesús una actitud de confianza, de obediencia, fidelidad y entrega a su voluntad.
  2. Los pobres, como el lugar privilegiado para la experiencia del encuentro con el Padre/Madre Dios.
  3. El dolor ajeno y la pasión por la justicia, motivó a Jesús a identificarse con los crucificados de la historia (Flp. 2, 5-7).
  4. Jesús fue consciente de como el Espíritu de Dios vivía en Él (1ª Cor. 3, 16) y lo percibió como el amor de Dios derramado en su corazón (Rom. 5, 5).

          Solo desde aquí es comprensible que, para la HOAC, una de sus constantes fundamentales, sea su firme voluntad de vivir desde Cristo, en comunión con la Iglesia, siendo fieles a los más pobres del mundo obrero.

            En este retiro, que celebraremos el día 12 de septiembre a las 10 de la mañana en la parroquia de Ntra. Sra. de Linares, nos sentiremos felices de contar con la compañía de la comunidad parroquial y de todas aquellas personas, amigos y simpatizantes con los que compartimos vida y compromiso.

Hasta entonces un abrazo en Cristo, el obrero de Nazaret.

HASTA SIEMPRE JULIO

La HOAC de Córdoba hemos lamentado profundamente la pérdida de Julio Anguita. Hoy nos sentimos unidos en la tristeza y el dolor de familiares, amigos y todas y todos los que, como él, trabajan en favor de la justicia social y de los derechos de las personas más vulnerables, compromiso que la HOAC también compartimos desde nuestra fidelidad al mundo obrero, a Jesús de Nazaret y a su Iglesia.

Coincidimos, con la mayoría de la ciudadanía, en reconocer en la figura de Julio Anguita a un político excepcional por su capacidad para el análisis, la lucidez de sus juicios y su innegable talento generando proyectos políticos para la acción transformadora de la sociedad.

Resaltamos, asimismo, su talla y valía personal conformada por unas convicciones éticas inquebrantables, acompañadas de una permanente actitud de búsqueda de coherencia y honradez que le llevaban a un compromiso con sus ideas, siempre en defensa de las personas más desfavorecidas.

Por todo ello, en la HOAC, nos sentimos en sintonía con su utopía, que conecta con nuestra visión cristiana de lo que Jesús de Nazaret llamo el Reino de Dios y con sus valores y ética personal. Necesitamos muchas personas así en nuestra sociedad y en el mundo de la política.

 Los que nos quedamos esperamos estar a la altura. Hasta siempre Julio.

Reproducimos aquí un artículo dedicado a Julio por un militante de la HOAC de Córdoba

Ver artículo

Día de la HOAC 2020 POLÍTICA Y POLÍTICAS PARA UN TRABAJO DIGNO

En el marco de la campaña «Trabajo digno para una sociedad decente», este Día de la HOAC del 2020 queremos ahondar en cómo esta racionalidad política dominante ha afectado en la precarización y empobrecimiento de las y los trabajadoras; cómo ha contribuido a limitar el sentido del trabajo humano y de qué modo ha minado la identidad social y política de la persona trabajadora.

Y, desde la conciencia de que necesitamos una cultura política que afronte un doble desafío: por un lado, recuperar una comprensión y vivencia de la política como algo propio del ser humano y, por otro lado, recuperar la capacidad de decisión sobre los problemas que nos afectan a la sociedad, porque esta capacidad ha sido secuestrada por los poderes económicos.

Se impone una propuesta liberadora de recomposición del trabajo, en línea con la esperanza cristiana y con las orientaciones de la DSI que se proponga:

1. Romper con la idea de que no hay alternativa posible al actual mercado.

2.Trabajar por un cambio socio-cultural que genere nuevas formas de economía plural y solidaria.

3. Subordinar la economía a la democracia, como en el COVID-19, subordinando el sistema productivo a la preservación de la vida.

4. Reorganizar el trabajo para que sea menos individual y más social. Hacer posible: recuperar los derechos adquiridos. Crear puestos de trabajo. Regularizar el trabajo negro y atípico. Reducir el horario de trabajo. Igualdad de salario entre hombres y mujeres. Impedir la evasión fiscal y especulativa. Instaurar la Renta Social Mínima y la formación continua remunerada.

Ver artículo Día de la HOAC

Saludo del Presidente Diocesano
Reflexión del Consiliario Diocesano
Reflexión de Paco Porcar sobre el cuaderno del Día de la HOAC 2020
Montaje Día de la HOAC 2019

Día de la HOAC 2020 Después de vencer al COVID19 luchemos por el TRABAJO DIGNO

Vivimos unos momentos difíciles. No habíamos terminado de salir de la crisis económica cuando nos hemos topado de bruces con una crisis vital. Ya no es la economía la que está en peligro, es nuestra propia vida. Esta nueva situación nos lleva a replantearnos gran parte de nuestra vida individual, familiar y social-comunitaria y, como no, también a reflexionar sobre el trabajo desde nuevas perspectivas.

Es de suma importancia tener muy presente que la pobreza no es un infortunio aleatorio, que nada tiene que ver con nosotros. La pobreza de muchos no es sino la consecuencia de la riqueza de algunos. Y ya sabemos que, en la mayoría de las ocasiones, la pobreza sobreviene como resultado de la ausencia de empleo o de las malas condiciones de este.

La salida de la pasada crisis económica que favoreció la precarización y el empobrecimiento de los trabajadores y las sucesivas reformas que convirtieron el trabajo precario y temporal en la norma y no en la excepción, son la base de la aparición de trabajadores pobres (más de dos millones y medio), condenados a vivir para trabajar y no a trabajar para vivir. Un trabajo empobrecido y precario, conduce a una vida personal, familiar y social empobrecida y precaria.

Hay que derribar la concepción de que el trabajo es solo un medio de sustento. En estos días de confinamiento, hemos podido comprobar como el trabajo es fundamental para la vida, siempre lo ha sido, es una referencia individual y colectiva, un factor de identidad.

Por eso, la recuperación del trabajo y de un trabajo digno, es la condición inexcusable para recuperar el control sobre la propia vida y sobre el devenir social. Ya no se trata de cuidar la economía para que la persona viva. Se trata de cuidar a la persona para posibilitar una economía que esté al servicio de todos.

La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), como Iglesia inmersa en el mundo del trabajo, no se olvida de su cuna. Ahora más que nunca, se reafirma en su misión de acompañar en la precariedad, ser cauce para un cambio de mentalidad de personas, colectivos e instituciones y poner en marcha experiencias alternativas más justas de vida.

Por eso se impone una propuesta liberadora de recomposición del trabajo, en línea con la esperanza cristiana y con las orientaciones de la DSI que se proponga:

  1. Romper con la idea de que no hay alternativa posible al actual mercado.
  2. Trabajar por un cambio socio-cultural que genere nuevas formas de economía plural y solidaria.
  3. Subordinar la economía a la democracia, como en el COVID-19, subordinando el sistema productivo a la preservación de la vida. Si no sacrificamos la ganancia en aras de la vida, podemos caer en sacrificar la vida en aras de la ganancia.
  4. Reorganizar el trabajo. Hacerlo menos individual y más social. Hacer posible:
  5. Recuperar los derechos adquiridos
  6. Ampliar la base ocupacional con la creación masiva de puestos de trabajo.
  7. Regularizar el trabajo negro y atípico.
  8. Reducir el horario de trabajo que permite el aumento de la productividad.
  9. Implantar la igualdad de salario.
  10. Impedir la evasión fiscal y especulativa.
  11. Instaurar la Renta Social Mínima y la formación continua remunerada.

Necesitamos una transformación radical de la economía como si estuviéramos en permanente situación de coronavirus, poniendo el beneficio económico al servicio de la protección de la vida.

Como ya recordaba San Ambrosio en el siglo IV, “es un homicidio negar a un hombre el salario que le es necesario para su vida”.

HISTORIA DE LA HOAC

LA HISTORIA DE LA HOAC EN SUS ASAMBLEAS

Antes de lo que hoy conocemos como asambleas generales, existieron las llamadas semanas nacionales. La primera Semana Nacional de las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC), tuvo lugar en Madrid del 26 de octubre al 3 de noviembre de 1946. En ella, se fundó realmente la HOAC. Se impartieron 12 lecciones y 7 ponencias. Las lecciones cubrían tres frentes:

  • La organización de la HOAC.
  • La posición de los cristianos ante el liberalismo y el marxismo.
  • La Doctrina Social de la Iglesia.

Las ponencias estuvieron dedicadas a la creación y funcionamiento organizativo de la HOAC.

Se celebraron XX semanas nacionales, cada año de 1946 a 1967, a excepción de 1962, que fue aplazada al año siguiente por causa de las huelgas mineras y 1966, que fue suspendida, debido a los problemas generados por la promulgación de las bases dadas por la jerarquía para la celebración de reuniones nacionales.

Destacar aquí, la XI Semana Nacional que se celebró en Córdoba del 9 al 15 de noviembre de 1956. Asistieron delegados de la Federación Internacional de Movimientos Obreros Católicos (FIMOC). Su importancia estriba en que se celebraron reuniones conjuntas con la HOAC femenina (HOACF), en cuya Comisión Nacional trabajó durante unos años nuestra querida militante de Córdoba: Lola Castilla, para tratar temas como el de la familia, el mantenimiento del hogar, etc.[1] Hasta el año 67 no se produce el paso de las mujeres a la HOAC, sin embargo, la HOACF, continuó como organización diferenciada, aunque poco a poco se fue diluyendo.[2]

Simultáneamente y de igual manera, se celebraron XI reuniones nacionales de estudios (RNE), cada año de 1959 a 1969. A la última faltaron 17 diócesis, culminando, en ella, la crisis interna de la HOAC. [3]

En 1974, comienza la reconstrucción con la celebración de la XII RNE, que se convertirá en la I Asamblea General de la HOAC. Tuvo lugar en Madrid y estableció las bases para el debate sobre la teoría de la acción hoacista, con la finalidad de dar respuesta a los nuevos retos sociales y eclesiales.[4]

En 1975, la II Asamblea General celebrada en Valladolid pivotó sobre dos ejes: la aprobación de las normas de funcionamiento interno y la revisión del compromiso militante en los ramos de producción (fábricas y empresas), barrios y pueblos.[5]

En 1977, en la III Asamblea General celebrada en Valencia (ya son cada dos años), se aprobaron las tareas fundamentales de la HOAC y se planteó la presencia comprometida y plural de los y las hoacistas en las luchas y organizaciones del pueblo, así como su participación en las realidades eclesiales. Trató, en parte, sobre la intensificación de los trabajos de iniciación y formación, siempre con el deseo explícito de hacer viable el proceso de asimilación de una cultura secular y revolucionaria centrada en la estrategia de Unidad Popular desde la Complementariedad Dialéctica.[6] Así lo justificaba el acta de la III Asamblea: “Constatamos que existen en el pueblo tres proyectos globales de liberación que persiguen la unidad popular, con distinto principio racionalizador: subordinación dialéctica, exclusión dialéctica, complementariedad dialéctica (…) La Asamblea General de Militantes opta por el proyecto global de Unidad Popular de complementariedad dialéctica, ya que entiende que es la más eficaz para la autoliberación del pueblo…[7]

En 1979, bajo el lema “Cristianos y Revolucionarios”, se celebró en Granada la IV Asamblea General que representó un momento importante en el proceso de reconstrucción de la HOAC, pues al mismo tiempo que se intentaba redefinir la HOAC, a partir de la experiencia y reflexión de los últimos años, se aprobaba el primer Plan de Actividades común para toda la HOAC, para un período de dos años. Parece que la HOAC salía de la crisis y se presentaba con una conciencia clara de sí misma ante la sociedad y la Iglesia españolas. Su contenido fue publicado por ediciones HOAC en el libro «Cristianos y Revolucionarios».

En 1981, con el lema “Cristianos en la lucha obrera”, la V Asamblea General celebrada en Barcelona, abre un proceso de reflexión sobre la identidad del movimiento. Se afirma la voluntad de que sea la identidad cristiana la que determine y vertebre todo el caminar de la HOAC y de sus militantes. Este planteamiento supone repensar la misma comprensión de la evangelización, la presencia de los militantes en la lucha obrera y en las realidades eclesiales, la Teoría de la Acción, el talante de las publicaciones… Los materiales y conclusiones fueron publicados en el libro «Cristianos en la Lucha Obrera». Para la HOAC de Córdoba fue un momento importante, ya que en ella resultó elegido un militante de Córdoba: Rafael Serrano, como Presidente de la HOAC (1981-1989). [8]

En esta asamblea se ponen de manifiesto una serie de diferencias que afectan a bastantes militantes. Estas distintas formas de percibir a la HOAC provocan la salida de un buen número de militantes. En Andalucía, una de las diócesis más afectadas fue Málaga.

En 1983, la VI Asamblea General celebrada en Madrid se plantea como tema central la Formación para convertir esa identidad cristiana, fundamento de las dos asambleas anteriores, en realidad viva personal y comunitaria. Ello requiere elaborar un Proyecto de Formación que lo posibilite. Esta Asamblea aprueba dicho Proyecto, con su concreción de objetivos, metodología, etapas y planes, del que es base fundamental el Plan Cíclico elaborado por Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón.

1986. VII Asamblea General celebrada en Zaragoza. Tema: el compromiso de los militantes y la presencia pública de la HOAC. Esta Asamblea es una consecuencia del proceso emprendido en la V Asamblea General que aborda, desde la identidad cristiana, la presencia y el compromiso de la HOAC y de sus militantes en la sociedad y en la Iglesia para que sea verdaderamente significativo y evangelizador. Se perfila el quehacer de la HOAC, en relación con los comunicados que había que firmar y con quiénes y, también, se aprueban las Bases de Funcionamiento y Estructura Interna de la HOAC para ajustarlas a la identidad cristiana.

1990. VIII Asamblea General celebrada en Gijón. El tema central es el compromiso comunitario, y la presencia de la HOAC en el pueblo y la iglesia. Con esta Asamblea la HOAC va a entrar en una nueva etapa. Clarificada su identidad, se trata ahora de profundizar en la misión prestando especial atención a los destinatarios y plantearse, explícitamente, la dimensión comunitaria de la presencia y de la acción evangelizadora de la HOAC. Todo ello, abre un proceso de discernimiento cristiano, a través del cual la HOAC ha ido elaborando un «proyecto comunitario de evangelización».

En 1991, en un Pleno General de Representantes, máximo órgano de la HOAC entre asambleas, fue elegido Juan Francisco Garrido (1991-1995), militante de la diócesis de Córdoba para la responsabilidad de Encuadramiento de la Comisión Permanente.

1995. IX Asamblea General celebrada en Madrid bajo el lema: “Jesucristo, Propuesta de Liberación para el mundo obrero”. Esta asamblea se propuso:

  • Tomar conciencia de los retos que la nueva situación de la sociedad y del mundo obrero plantea hoy a la Iglesia y a la HOAC, así como las posibilidades que ofrecen para la evangelización.
  • Revisar si la HOAC y sus militantes están viviendo y actuando en coherencia con lo que su ser y misión reclaman hoy de ellos y ellas.
  • Concretar cómo han de vivir y de actuar para responder a esos nuevos retos y posibilidades.

En 1996 se celebra el 50 aniversario de la HOAC que tiene una gran repercusión a nivel nacional con diferentes encuentros a los que asisten dirigentes de las distintas organizaciones sindicales y representantes de distintas asociaciones eclesiales. Destacamos la exhortación del Papa Juan Pablo II que anima “(…) a no desfallecer en su compromiso por vivir como auténticos cristianos y caminar hacia la santidad en su calidad de obreros y, al mismo tiempo, a evangelizar al mundo del trabajo, promoviendo aquellos mecanismos y estructuras que no solo garanticen mejor la dignidad de la persona y la familia, sino que reconozcan debidamente el valor del trabajo”.  De otra parte, el Secretario General de CC.OO. afirma en una declaración que “sin la HOAC, CC.OO. no existiría”.

1999.  La X Asamblea General celebrada en Madrid. se centra en el compromiso de los militantes. Bajo el lema «Testigos de Jesucristo en el Mundo Obrero», abre un amplio proceso para responder a los interrogantes y dificultades que nos plantea nuestro compromiso evangelizador en el mundo obrero. Para mejorar el compromiso de los militantes en la nueva situación de fragmentación y precariedad del mundo obrero, la Asamblea acuerda constituir grupos de reflexión y concreta unas líneas de avance que contienen tres grandes procesos:

  • Proceso para definir y concretar el Proyecto Evangelizador de cada militante.
  • Proceso para replantearse y cualificar el quehacer de los militantes en la HOAC.
  • Proceso para avanzar en la comunión y en la vinculación entre formación espiritualidad y compromiso.

2001. En el Pleno General de Representantes resulta elegido Manuel Díaz, militante de la diócesis de Córdoba, como Presidente General de la HOAC (2001-2005).

2003. La XI Asamblea General celebrada en Madrid se plantea el Quehacer Apostólico Comunitario de la HOAC, partiendo de tres opciones, ocultadas o negadas por nuestra sociedad, pero que entendemos implicadas en nuestra fe:

  • Apostar por vivir la propia existencia desde la situación de conflicto que vive el mundo obrero, para ponerlo de manifiesto.
  • Apostar por vivir la propia existencia para afirmar y promover la cultura de la vida y la dignidad de la persona del mundo obrero.
  • Apostar por vivir la propia existencia desde los empobrecidos del mundo obrero y trabajar para que tengan voz y protagonismo.

También, se ponen en marcha los Sectores para desarrollar el Quehacer Apostólico Comunitario.

2009. XII Asamblea General celebrada en Madrid. El lema escogido fue: «Para evangelizar el mundo obrero y del trabajo, humanicemos la cultura». En concreto, nos plateamos:

  • Cómo configurar desde nuestra identidad y misión, una manera de sentir, pensar y actuar y ofrecerla como propuesta a la cultura del sistema de producción y consumo.
  • Cómo convertir el Evangelio en cultura, es decir, en la manera de sentir, pensar y actuar del mundo obrero y del trabajo y en la Iglesia, con un solo objetivo: ser mujeres y hombres de comunión para humanizar la cultura.

2015. La XIII Asamblea General celebrada en Segovia, con el lema: “Construyendo Iglesia en las periferias del mundo obrero”, se centró en:

  • Compartir una visión común de la actual situación del mundo del trabajo y de la Iglesia.
  • Revisar las propuestas de vida y acción de nuestra anterior asamblea.
  • Tomar decisiones sobre cómo queremos ser, vivir y actuar en los próximos años como comunidad eclesial que quiere vivir y testimoniar a Jesús en medio del sufrimiento, el empobrecimiento y la inequidad que sufren tantas personas y familias trabajadoras, para seguir construyendo Iglesia en las periferias del mundo obrero.

Como se puede comprobar, la periodicidad de las Asambleas ha ido variando y, actualmente, se celebran cada seis años.

Las Asambleas Generales han supuesto, siempre, intensos momentos de reflexión y revisión para una HOAC con una clara vocación participativa y autogestionaria.

Para la HOAC de Córdoba han representado periodos de amplio avance formativo en su preparación y una profunda evolución en el desarrollo de sus acuerdos, que, sin duda, han marcado el progreso en la vivencia del compromiso apostólico personal y comunitario, así como su caminar histórico. Así, nuestra HOAC diocesana ha ido, paso a paso, ligando su identidad y su misión al de la HOAC General participando activamente en la preparación y en el desarrollo de las Asambleas Generales y, posteriormente, asumiendo y encarnando sus deliberaciones y acuerdos intentando hacerlos vida encarnada en los empobrecidos del mundo del trabajo.

Continuará…

[1] La fecha de 1956 marca un cambio en el rumbo de la organización (HOACF), al celebrar su primera Semana Nacional, junto con HOAC, en Córdoba. El nombramiento de Juliana Gómez como presidenta nacional en 1953 y de Tomás Malagón, consiliario nacional de HOAC, como asesor religioso de HOACF en 1955 fue decisivo. Desde entonces d movimiento acrecentó sus contactos con HOAC e incorporó una formación que animaba a la reflexión y al compromiso, con la metodología del ver-juzgar-actuar. Los contactos con el movimiento católico internacional (…), fueron importantes también en su evolución hacia una actitud más crítica y comprometida”. (De la cruzada al desenganche. La Iglesia española entre el franquismo y la transición, capítulo quinto. Mujeres, trabajadoras y católicas: la HOACF. Pág. 4. Mónica Moreno Seco)

[2] Imposibilitada la unidad (…), finalmente se acordó mantener la Comisión Nacional de la HOACF y permitir a aquellas militantes que lo deseasen formar parte de la organización masculina, de equipos y comisiones mixtas. Así las cosas, dicha Comisión Nacional aceptó públicamente los Nuevos Estatutos de la Acción Católica, se desentendió del frente común formado por los movimientos de la Unión Nacional de Apostolado Seglar (UNAS) contra su aplicación (…). La mayoría pasaron a la organización masculina y la HOACF mantuvo una existencia formal -que no real-…”. (Del Nacionalcatolicismo a la lucha antifranquista. La HOAC de Castilla y León entre 1946 y 1975 pág. 426. Enrique Berzal de la Rosa).

[3]Desde principios de 1969 las relaciones de la HOAC con la Jerarquía se tensaron al máximo por la negativa de la HOAC a aceptar el nuevo estatuto de la Acción Católica y la negativa de la Jerarquía a aceptar la lista de candidatos propuesta para el cargo de Consiliario (…). El 19 de septiembre la CEAS invalidó oficialmente todo el proceso (…). Lo más destacado de la decisión de la CEAS era lo siguiente:

a) el cese de todos los miembros de la Comisión Nacional.

b) la prohibición de toda actuación en nombre de la Comisión Nacional.

c) la paralización de las publicaciones

d) la entrega de todo lo que es propiedad de la HOAC y de su Comisión Nacional

e) la entrega de las llaves de los locales de Alfonso XI con el inventario correspondiente”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 47. José Domínguez)

[4]A la XII RNE celebrada en Madrid del 11 al 15 de agosto de 1974 asistieron 27 diócesis, que aportaron un total de 180 representantes, 22 presidentes diocesanos y 19 consiliarios (…). De las 27 diócesis asistentes 25 aprobaron el voto por militante. Ese voto se aplicó por primera vez dentro de esa XII RNE, convertida en Asamblea de militantes, para elegir al consiliario…”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 101. José Domínguez)

[5] “Coherentemente con las Normas de Funcionamiento aprobadas, en el Pleno General de Representantes celebrado el 21 de diciembre de 1975, se procedió a la elección de la Primera Comisión General Permanente, en la que todos los miembros fueron directamente elegidos por todos los militantes (…). En Encuadramiento, resultó elegido Francisco Povedano Cáliz, pero al no poder hacerse cargo de la responsabilidad, se eligió más tarde a Fermín Rodrigo”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 108. José Domínguez)

[6] Este texto, de la pág. 267, como buena parte de los párrafos anteriores están tomados del libro Aproximación a la Historia de la HOAC 1946-1981 de Basilisa López García.

[7] Nota 476 (págs. 262 y 63) Aproximación a la Historia de la HOAC 1946-1981. Basilisa López García.

[8]La IV y V asamblea están íntegramente dedicadas a la identidad cristiana de los hoacistas con sus dos dimensiones distintas, pero armonizables: la dimensión eclesial y la dimensión obrera militante. Los títulos finales de ambos documentos son un eco de la esencia tradicional de la identidad hoacista: “fieles a Cristo y fieles a la clase obrera”. Por eso en los dos se habla de cristianos y en los dos se alude a la militancia obrera con las expresiones revolucionarios y en la lucha obrera”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 112. José Domínguez)

HISTORIA DE LA HOAC EN ESPAÑA Y EN ANDALUCÍA.

La reconstrucción de 1967

En 1967 comienza la reconstrucción de la HOAC en el siguiente contexto socio-político y económico: “en 1963 comienzan los planes de desarrollo de la mano de los tecnócratas del Opus Dei. España abandona su reducto del subdesarrollo y se convierte en la décima potencia industrial. Promovido por el aggiornamento (renovación y modernización) que supuso el Concilio Vaticano II y avivado por la disensión del clero y la izquierda católica, se va a ir produciendo un desgaste en las relaciones de la iglesia con Franco que desembocará, a partir de 1969, en desavenencia permanente.

La policía no tiene duda de la “afinidad” de muchos clérigos con la oposición al franquismo y el uso de dependencias eclesiásticas como infraestructura de lo que llamaban “actividades subversivas”.

Los franquistas acusan a la Iglesia de aprovecharse del fuero eclesiástico para actuar impunemente contra el régimen.” (García de Cortázar)

En esta situación la HOAC encuentra enormes dificultades para su crecimiento y expansión, ya que sus militantes están constantemente vigilados y, en muchos casos, detenidos, acusados de pertenecer a organizaciones clandestinas o promover diferentes conflictos laborales que el régimen considera desórdenes públicos.

En septiembre de 1966 la Comisión Nacional, a través del presidente, pide a militantes de la diócesis de Bilbao, que se vengan para Andalucía a iniciar y potenciar la HOAC. El equipo se completa con militantes de Granada1. Se celebra en Jaén una reunión de distintas diócesis andaluzas y se propone como responsable para iniciar la zona (como se denominaba entonces a la estructura autonómica) a Juan Fernández. Se continúa construyendo la zona de Andalucía en 1969 con las provincias de Granada, Almería, Murcia, Albacete y Ciudad real. El 10 de mayo de 1969 se tiene una reunión en Córdoba en la que se aprueba que haya una sola zona de Andalucía.

 En Cádiz la policía rodea una parroquia en la que se mantenía una reunión con unos 40 obreros de astilleros. No hay detenidos. En 1970 se produce un registro policial en la sede de la HOAC y se incautan un conjunto de documentos y en 1974 la policía vuelve a detener a 30 obreros de Astilleros entre los que hay militantes de la HOAC.

En la famosa huelga de la construcción de Granada en 1970, en la que desgraciadamente mueren tres albañiles, los obreros se encierran en la Catedral junto con un grupo de sacerdotes. Hay un detenido que, tras una negociación, saldrá en libertad. Este conflicto, que representó un hito en la historia obrera de Granada, contó con una amplia y manifiesta presencia de militantes de la HOAC.

En la Semana Santa de 1970 se celebra la I Asamblea de la HOAC de Andalucía y Murcia en Granada para tratar el tema de las responsabilidades y la iniciación en las distintas diócesis. Se elige la primera Comisión de Zona y se nombra Presidente a Juan Fernández que, de hecho, venía ejerciendo la responsabilidad. A esta Asamblea asiste como invitado el equipo de San Pablo de Sevilla (esta diócesis se inicia con la colaboración del sacerdote Jesús Martín procedente de la Diócesis de Bilbao). Entre 1970 y 1972 se incorporan Málaga, Jaén, Córdoba y Sevilla.

En este periodo se desvinculan de la Zona de Andalucía la diócesis de Murcia, que pasa a formar parte de la Zona de Levante y Albacete que, junto con Ciudad Real y Toledo, forman la Zona de Castilla la Mancha.

En Málaga militantes de la HOAC participan activamente en los conflictos: por ejemplo, en 1972, en la empresa Conservas Villalta, por informar a la opinión pública sobre la situación laboral de los trabajadores de esta empresa, la policía detiene en la casa Parroquial de Miraflores de los Ángeles a dos militantes de la HOAC y a dos sacerdotes. Los seglares permanecen detenidos 20 horas. Paros y huelgas en Intelhorce (encierro en la Catedral en agosto de 1973) y CITESA. El cierre de VERS SA, conflicto que dura unos 5 años, etc. Acontecimientos similares se producen en casi todas las diócesis de Andalucía.

En 1973 un militante de la HOAC en representación de los cristianos independientes, entra a formar parte de la Junta Democrática.2

Se consigue el objetivo de reconstrucción de la HOAC, dando pasos significativos para superar la crisis que se había producido. La HOAC de Andalucía, joven, con ilusiones y ganas de trabajar representa una aportación importante en la reconstrucción de toda la HOAC. En casi todas las diócesis está presente la HOAC, a excepción de Cádiz, que se incorpora en la Asamblea de Granada en 1979 y Huelva que lo hace en 1981.

La II Asamblea de la HOAC de Andalucía se celebra en Málaga el 8 de diciembre de 1972. El tema fue: los grupos de acción, los centros de interés y la formación.  Asisten 300 militantes. El esfuerzo realizado da su fruto y la Zona queda plenamente configurada.

El 18 de Julio de 1974 se celebra la III Asamblea de la HOAC de Andalucía, cuyo tema central era la preparación de la XII Reunión Nacional de Estudios: el análisis de la realidad, el quehacer del pueblo, de los militantes, de la Iglesia, de la HOAC y el voto por militante (todos los militantes pueden asistir a las asambleas y votar, en este caso se evita la representación a través de delegados). Esta Reunión Nacional se terminó convirtiendo en la I Asamblea General de Militantes. La Zona de Andalucía, con una experiencia, fruto de su presencia activa en el movimiento obrero y su fidelidad a Jesucristo dentro de la Iglesia a la que se le exigía un compromiso más decidido con los pobres, defendía la necesidad de la existencia de la HOAC, frente a una corriente minoritaria a nivel nacional que afirmaba que la HOAC ya no tenía razón de ser puesto que su labor quedaba reducida a mera suplencia en una sociedad con partidos y sindicatos si no legalizados, cuasi consentidos. En esta primera Asamblea sale fortalecida la HOAC a nivel nacional basándose fundamentalmente en la propuesta y experiencias aportadas por las diócesis andaluzas.

A partir de 1975, militantes y sacerdotes de la HOAC y la JOC de Jaén impulsan el dinámico movimiento vecinal de Linares y dan lugar a que la clase obrera se organice y se produzcan movilizaciones importantes en las minas y en otros sectores productivos, fundamentalmente en el metal. Desde Linares se extiende a lugares como Andújar, Mancha Real (donde se participa en la clandestinidad, en la creación de CC.OO.), Úbeda, La Carolina, etc.

Ese mismo año, hay un encierro de un grupo de militantes obreros en la Curia Diocesana de Granada pidiendo trabajo. Por informar de este conflicto es secuestrado el Boletín de la HOAC “Noticias Obreras”.

En la Semana Santa de 1977 se celebra en Córdoba la IV Asamblea de la HOAC de Andalucía, recién legalizados los partidos políticos. En esta asamblea hay un debate sobre el análisis de coyuntura y se comienza a dialogar sobre un borrador del Quehacer Eclesial. Se constata una vivencia profunda de los valores evangélicos, una profundización en la pertenencia a la Iglesia, una realización clara de la misión de evangelizar a los más alejados del mundo obrero, encarnándose y comprometiéndose en sus distintas realidades.

Los militantes de la HOAC están presentes en la mayoría de los conflictos y en las distintas organizaciones protagonistas u organizadoras de estas acciones reivindicativas (mayoritariamente en CC.OO., algunos en CNT y prácticamente todos en asambleas de empresa y como representantes o delegados sindicales.) y, también, en las distintas asociaciones de vecinos potenciándolas o ayudando a crearlas donde no existían.

En junio de 1982, en la localidad de Pilas (Sevilla) se organiza la V Asamblea de la HOAC de Andalucía. En estos últimos años ha habido un replanteamiento de las relaciones con las organizaciones populares, una reformulación de la teoría de la acción y una profundización en nuestra conciencia de pertenencia a la Iglesia. Por eso, en esta asamblea el tema será la identidad cristiana que, posteriormente, será también el de la V Asamblea General de la HOAC. 

Uno de los puntos clave de esta asamblea queda explicitado en el siguiente texto: “Nuestro compromiso realizado desde cualquier organización o asociación, debe insistir en la búsqueda de salidas a los problemas de los más pobres de Andalucía; especial atención hemos de prestar para que las organizaciones  populares ofrezcan soluciones al problema del paro en general, del campesinado y de los sectores más deprimidos; del mismo modo nuestro compromiso, en cualquier situación debe tener en cuenta la dignidad de la persona, anteponiendo sus derechos y libertades a cualquier interés por muy coyuntural que aparezca. En consecuencia, hemos de potenciar en las organizaciones populares, la atención preferente a la formación de la conciencia cívico-política para que el pueblo sea cada día más responsable de la situación, más consciente de la problemática y más protagonista de su lucha”

Esta es la última asamblea de la HOAC andaluza, por efecto de la aprobación de las normas de funcionamiento interno a nivel general. Se comienza un proceso en el que las zonas (a partir de aquí, denominadas interdiocesanas) funcionaran fundamentalmente por plenos de representantes y encuentros generales sobre determinados temas.

Desde la V Asamblea, la HOAC de Andalucía se ha centrado en potenciar y llevar a la práctica los acuerdos emanados de las distintas asambleas generales que, en lo sucesivo, van a determinar las tareas y planes de formación. Según las nuevas normas, se establecen relaciones directas entre las distintas diócesis y los órganos generales: Comisión General, Comisión Permanente, Plenos Generales de Representantes y Asambleas Generales. De esta forma, la Interdiocesana de Andalucía reduce su número de responsables a tres: presidencia, consiliaría y organización, para adaptarse a la nueva situación.

En los años que siguen, gran parte de las interdiocesanas que no se adaptan, desaparecen. La HOAC de Andalucía, sumida también en esa crisis, en 1991 va a consensuar un replanteamiento en su organización y funcionamiento que la hará perdurar y que estará basado en las siguientes líneas fuerza:

  • No duplicar reuniones ni estructura.
  • Servir de apoyo y ayuda a las diócesis más pequeñas (escuela y grupo de trabajo de formación, grupo de trabajo del compromiso, coordinación de cursillos, etc.).
  • Abordar y profundizar las relaciones con la estructura andaluza a nivel eclesial (Asamblea de Obispos del Sur, JOC de Andalucía, etc.) y sociopolítico (sindicatos, etc.).
  • Impulsar la iniciación de las diócesis en las que no había HOAC (Almería, Guadix y Jerez).
  • Cambiar significativamente las funciones y forma de trabajar de la Comisión de Andalucía:
  • No tanto organizadora de encuentros como coordinadora e impulsora.
  • Más atenta a la vida y necesidades de las diócesis, especialmente las más pequeñas.
  • Con un nuevo esquema de trabajo y metodología, en base a lograr el mayor consenso posible y la mayor eficacia.

Y, en ese proceso, seguimos.

Continuará…


[1] “En 1967 se afincó en Granada un potente equipo de militantes procedentes de Bilbao con un proyecto muy definido: hacer una profunda difusión de la HOAC en toda Andalucía oriental e iniciar grupos de militantes en núcleos urbanos y en pueblos rurales donde hubiera condiciones. El equipo estaba constituido por el matrimonio Rosi y Juan Fernández, que se fueron a vivir al barrio del Zaidín, Mari Paz Millán, Mari Carmen Mora y María Ángeles Manterola, que se instalaron en el barrio de la Virgencica, que eran casas bajas prefabricadas con planchas de cemento. El párroco era Antonio Quitián, que había hecho el cursillo apostólico de la HOAC en los años cincuenta, siendo todavía seminarista; se hizo peón de albañil con otros curas y asumió la consiliaria de la HOAC. De esa labor de iniciación surgieron militantes tan destacados como Pepe Juárez y José Antonio Garrayo y consiliarios como Antonio Hernández y Pepe Quirantes”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 55. José Domínguez)

[2]La Junta Democrática de España fue un organismo, que buscaba formar una coalición de fuerzas políticas, sindicales y sociales de oposición a la dictadura franquista, incluyendo al Partido Comunista de España liderado por Santiago Carrillo y personalidades independientes vinculadas a don Juan De Borbón, encabezadas por Rafael Calvo Serer. Fue presentado oficialmente el 29 de julio de 1974 en París por Santiago Carrillo y Calvo Serer. Posteriormente se incorporaron el Partido del Trabajo de España (PTE), el Partido Carlista liderado por Carlos Hugo de Borbón, el Partido Socialista Popular (PSP) de Enrique Tierno Galván y Raúl Morodo, la Alianza Socialista de Andalucía, el sindicato Comisiones Obreras (CCOO), la asociación de juristas Justicia Democrática y una serie de figuras independientes, como el intelectual José Vidal Beneyto y el aristócrata José Luis de Vilallonga”. (fuente: Wikipedia).

HISTORIA DE LA HOAC 1946-1967

En esta página iremos recordando documentos o imágenes de parte de la historia de la HOAC en España, en Andalucía y en Córdoba. Lo que sigue, a continuación, es un pequeño resumen de la historia de la HOAC española y andaluza desde 1946 a 1967.

Guillermo Rovirosa
Guillermo Rovirosa

La HOAC nace en 1946 a instancias del Papa Pio XII que ve la necesidad de la especialización de la AC, preocupado por el alejamiento de los trabajadores de la Iglesia. El Cardenal Pla y Daniel la impulsa y los obispos españoles dan el visto bueno. Serán Guillermo Rovirosa (seglar) junto con Tomas Malagón (sacerdote) sus principales promotores. La Iglesia le encarga la siguiente misión: “La tarea misionera de la HOAC se realiza fundamentalmente en las diversas comunidades ambientales del mundo obrero, haciendo presentes a Cristo y a su Iglesia a través del testimonio personal y comunitario de vida cristiana y de la proclamación del mensaje Evangélico. Para conseguir esta promoción de obreros cristianos, que sea un fermento evangelizador dentro del mundo obrero, la tarea más importante de la HOAC es formar la conciencia cristiana de sus miembros en orden a una participación activa en la tarea misionera de la Iglesia y un testimonio cristiano a través de la acción del compromiso temporal.

La HOAC desde sus comienzos estuvo relacionada con el Movimiento Obrero Internacional, especialmente con la Asociación Católica de Trabajadores Italianos (ACLI),  la francesa Acción Católica Obrera (ACO ) y posteriormente el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC).

En la I Semana Nacional celebrada del 26 de octubre al 3 de noviembre de 1946, queda fundada la HOAC.  Se pusieron las bases para la creación del ¡TÚ! que en junio de 1947 tenía una gran tirada. En 1947 se crea el Boletín de Dirigentes que sirve para la formación de militantes. A partir de unas acusaciones del diario Arriba, se obligó al ¡TÚ! a pasar por la censura civil. Ante la imposibilidad de publicar con esta censura, la HOAC opta por su supresión definitiva en 1951. Contaba con una tirada de 45.000 ejemplares. 

Tomás Malagón

 A Partir de la III Semana Nacional 11-7-1948 se fundan los Grupos Obreros de Estudios Sociales (GOES). Estos grupos tuvieron gran aceptación en el movimiento obrero de forma que se encuadraron en los mismos gran cantidad de obreros de los distintos sectores de la producción, de los vecinos de los barrios y personas muy cualificadas en sindicalismo, cooperativismo, cívico-político, ayuntamiento, economía, etc.

En 1949, solo tres años después de su nacimiento, la HOAC cuenta ya con más de 5.000 militantes.

De esta historia forma parte la HOAC de Andalucía. En algunos casos, la HOAC se establecía sobre grupos de la Acción Católica y, por tanto, podemos decir que en 1946 se constituye la HOAC en Cádiz, Sevilla y Granada.  En 1952, en un pleno extraordinario se crean 6 zonas, entre ellas la Zona Sur compuesta por: Almería, Cádiz, Canarias, Córdoba, Granada, Guadix, Jaén, Málaga, Sevilla, Tenerife y Marruecos. La característica común a todas estas diócesis es que la HOAC se implantaba en los distintos núcleos obreros de la industria predominante en la provincia, por ejemplo: Astilleros en Cádiz, construcción en Granada, RENFE en Málaga, minas y metalurgia (Santa Ana Linares) en Jaén…

En 1953 para suplir la desaparición del ¡TÚ! el boletín de la HOAC (actual Noticias Obreras), pasa a ser un medio de formación y difusión de la HOAC aumentando su tirada y con una periodicidad de diez días.

En 1954 se publica el Plan Cíclico (actual Plan Básico de Formación Cristiana), plan de formación que hasta la fecha ha sido el instrumento de formación de militantes de la HOAC y que contribuyó definitivamente a la creación del militante obrero cristiano.

De 1960 a 1964, los y las militantes de la HOAC ayudan a potenciar CNT y UGT y colaboran en la fundación del SOCC, USO, ORT, AST y CC.OO. En Andalucía estas organizaciones se desarrollan a través de militantes de la HOAC y, en algunos casos, en colaboración con la JOC. Toda esta historia, está llena de ejemplos de militantes comprometidos, perseguidos, detenidos. El boletín de la HOAC es secuestrado en innumerables ocasiones.

La pertenencia de los y las militantes de la HOAC a distintas organizaciones políticas, vecinales y sindicales va creando una forma distinta de ver el compromiso y a la propia HOAC.

La actuación de la jerarquía sobre la Acción Católica, incluida la no aceptación del nombramiento de Francisco Mera como Presidente, crea una situación de crisis en la HOAC que contribuirá a resolver en 1969 el Cardenal Casimiro Morcillo con el compromiso de mantener un estatuto propio. En la resolución de esta crisis tuvo un papel muy importante la incipiente Zona de Andalucía.

En la IX Reunión Nacional de Estudios (RNE) celebrada en Almería en 1967, se intenta salir de la crisis o por lo menos dar una respuesta. La situación se agudiza en los dos plenos de Presidentes celebrados en 1968 y en la XI RNE celebrada en Pamplona en 1969 donde se ponen de manifiesto todas las tendencias y diferencias en el seno de la HOAC que, definitivamente, provoca una crisis que amenaza con su disolución hasta el punto de que las diferentes enciclopedias o libros especializados de historia dejan de mencionarla desde ese año.

Continuará…

Carmen Arias en una Asamblea de la HOAC

Carmen Arias. ¡Hasta mañana en el Altar!

Carmen ha sido siempre una mujer sencilla, humilde, amante esposa y más tarde, viuda pobre. Su vida ha sido siempre una lucha contra la adversidad. Esa a la que tan acostumbrada está la gente obrera.

Retrato de Carmen Arias
Carmen Arias

Porque Carmen vivió en un barrio obrero de Córdoba (Fátima), compartió su vida con un obrero y tuvo tres hijos que también viven dentro de las circunstancias del Mundo Obrero más desfavorecido. Es por eso que Carmen, aunque nunca disfrutó de una nómina a cambio de su trabajo, era obrera de los pies a la cabeza.

Podría haber elegido cualquier camino para enfocar su vida. Pudo desviarse por la ruta de la desesperación o de la rabia, quedar presa del conformismo o quizá del resentimiento. Pero entre todas las rutas posibles, emprendió la carretera de la Esperanza.

Esperanza motivada por una Fe inquebrantable en el Dios carpintero de Nazaret. Su amistad con Él le llevó a plantearse la vida como un acto de servicio cotidiano a otras gentes como ella: sencillas, humildes, envejecidas por la dureza de sus vidas… y obreras. Carmen es vivo ejemplo de eso que se puede leer en el Evangelio de Mateo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños.» (Mt 11,25)

Carmen se integró en la vida de su parroquia, y ésta le puso en contacto con esa realidad que sólo puede ver quien se encarna en la pobreza del Mundo del Trabajo. Llevada de su opción: la Esperanza, fue creciendo una actitud de servicio y, sobre todo, de ternura hacia toda persona que necesitara un gesto de apoyo, una sonrisa cálida, o cualquier ayuda moral o material.

Más tarde se cruzó la HOAC en su vida, donde siguió macerando su Fe, ya madura, con la Doctrina Social de la Iglesia, con la opción por la Justicia. Y su Esperanza creció.

En su equipo de HOAC sabían de sus problemas, algunos muy graves. Los compartió en Comunión de Vida. Lloró y también sonrió en los «Ver, Juzgar y Actuar» de las reuniones… Y luchó. Luchó con todas las fuerzas de su legendaria Esperanza, llena de raspaduras, heridas y arañazos, pero madura y alumbradora de otras Esperanzas alrededor suya.

Y así fue viviendo, hasta que esa enfermedad que te roba la identidad empezó a invadir su cerebro. Carmen fue desapareciendo poco a poco dentro de su pensamiento cada vez más confuso y oscuro. Con el paso de los meses, la perdió la HOAC primero y después su parroquia de Fátima. El mal de su cerebro le impidió continuar con su vida. Sin embargo, lo peor fue que también la perdieron todas las ancianas y ancianos del barrio para quienes Carmen suponía un apoyo tan grande.

En su última época ni siquiera recordaba ya quien era ella. Ha sido necesario que partiera hacia el Padre para que pueda recuperar su identidad: la Esperanza.

Querida Carmen Arias. Sabemos que ahora estás al lado de tu amigo el carpintero de Nazaret, seguramente haciendo inventario de tu vida, recuperando tus recuerdos… tu identidad. Aquí quedamos huérfanos de tu persona, pero herederos de tu Esperanza.

Gracias Carmen. Sigues viva en tanta gente que recibió tu ayuda… en tanta gente que compartió tus días.

Hermana Carmen Arias. ¡Hasta mañana en el Altar!

Para Julio

               Sé que no eras amigo de halagos y adulaciones por vacías e inútiles, pero sí del poder de expresar de forma valiente y veraz las propias certidumbres tanto en el terreno de las ideas como en el de la acción comprometida. Mi pretensión hoy es hacer esto segundo sin caer en lo primero.

               Entre mis primeros recuerdos de ti, figura una noche de marzo del 86 en los jardines de la Victoria en Córdoba cuando, sentado junto a mí en un banco con la cara entre las manos, al conocer los resultados desfavorables en el Referéndum sobre la OTAN, comentaste abatido (aunque solo durante unos segundos) como a este pueblo “mansurrón” le iba a costar desembarazarse de la inercia de tantos siglos de opresión. Nunca te lo comenté, pero me dejaste tan impresionado, que esa foto sin cámara la llevo conmigo desde entonces.

               Mucha gente te admiraba por tu gran cultura e inteligencia y es verdad. Como muestra, me viene a la memoria una tarde en el sótano de tu casa jugando al dominó conmigo de pareja. Por cierto, un juego con el que ninguno de los dos hubiéramos podido ganarnos nunca la vida, lo que no importaba porque ambos lo disfrutábamos. Recibiste una llamada telefónica de tu hija en la que te pedía información sobre Jovellanos para hacer un trabajo. Bajamos las fichas y en pocos minutos tuve el privilegio de escuchar la mejor clase-conferencia de mi historia personal. Al terminar, levantaste las fichas, me miraste y dijiste: “te toca poner, niño” (como siempre me llamabas) y yo, aún con la boca abierta, tuve la conciencia de ser un privilegiado por poder compartir contigo esos trocitos de vida.

               Pero tú, Julio eras más que una persona culta e inteligente. Eras el prototipo de “persona propositiva”, es decir, aquella capaz de realizar un análisis certero de la realidad, evaluar de forma crítica los acontecimientos, generar proyectos para dar solución a los problemas y proponer alternativas para actuar.

                En ese terreno, el de los proyectos y la acción he de quitarme el sombrero. Yo, y creo que todo el país. Como buen conocedor de la historia del movimiento obrero y de la izquierda, de sus aciertos y errores, tenías clara conciencia de la coyuntura por la que atravesábamos en cada momento y hacia dónde había que caminar. Algunos de los procesos más conocidos que pusiste en marcha como Convocatoria por Andalucía (origen de Izquierda Unida) o el Frente Cívico “Somos mayoría”, hay que leerlos en esa clave. La clave de la unidad de la izquierda, de la igualdad, la convergencia y la elaboración colectiva, de la democracia interna, el trabajo en equipo y el protagonismo de todos y todas. Vistos desde esa perspectiva, cobran un sorprendente parecido.

               Desde muy joven, cuando asistía a tus mítines electorales (que, por cierto, disfrutaba), siempre salía admirado de comprobar como eras capaz de conectar con lo más íntimo y personal de cada uno de nosotros y nosotras, de obtener un convencimiento pleno, a pesar de las reprimendas y reproches por nuestra inacción y falta de fidelidad. Eso solo es explicable, al margen del despliegue pedagógico que todo el mundo te reconoce, si el público es capaz de ver, más allá de las palabras, a la persona que se cree y vive los valores que expresa.

               En ese terreno de los valores me temo que no voy a ser muy original. Todo el mundo reconoce en ti a la persona honrada y honesta, fiel a sus principios, de una coherencia personal muy rara hoy en nuestro actual mundo egoísta e individualista. Con marcados rasgos senequianos, como buen cordobés, pero desde la austeridad que Séneca no supo poner en práctica.

               Estoy casi seguro que ahora me dirías que he caído en la lisonja, sin embargo, yo tengo la impresión de haber sido ecuánime, incluso de haberme quedado corto. Aunque tú no eras creyente, fuiste siempre muy respetuoso conmigo. Pude sentir como tu ideal de sociedad justa, libre e igualitaria encajaba como pieza de mecano con mi utopía cristiana de liberación y fraternidad universal.

               Hoy me resuena una frase que me dedicaste en una de las tertulias tabernarias de mediodía: “los cristianos comprometidos sois la leche”.

               Tú, también lo eras y lo seguirás siendo, eterno Julio.

José Luis Molina García.

Militante de la HOAC de Córdoba