APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DE LA HOAC DE CORDOBA

IV LAS SEMANAS NACIONALES

IX Semana Nacional de la HOAC (Bilbao 1954)

            Desde el comienzo de su andadura, militantes de la HOAC de Córdoba asisten y participan en la práctica totalidad de las semanas nacionales celebradas, acentuando las de Madrid (en distintos años), Bilbao (1954), Toledo (años 58, 59 y 61), Valladolid (1960), etc. Resaltamos de forma especial dos de ellas:

  1. La IV Semana Nacional celebrada en Ávila (1949) cuyo tema de fondo fue “por lo social al Espíritu”, donde Fray Albino impartió una ponencia.
  2. La XIV Semana Nacional de Toledo (1959), en la que “en consonancia con el contexto de estabilización económica su tema central fue: repercusiones de la situación económica en los planos cultural, económico y social[1]. En ella Diego Delgado impartió una importante ponencia sobre el “Plan de Estabilización” con el que el régimen franquista pretendía romper con la autarquía e iniciar un periodo de crecimiento económico.
Asistentes de Córdoba a la IX Semana Nacional (Bilbao 1954) en una escapada al Monte Igueldo en San Sebastián

            Sin embargo, para la HOAC de Córdoba la que merece especial atención por su repercusión para la diócesis fue, sin duda, la XI Semana Nacional celebrada en la capital cordobesa del 9 al 15 de septiembre de 1956 y que tuvo como hechos clave la asistencia de delegados de la FIMOC (Federación Internacional de Movimientos Obreros Católicos) y la celebración de sesiones conjuntas, por primera vez, con la I Semana Nacional de la HOACF (Hermandad Obrera de Acción Católica Femenina) para tratar temas como el de la familia, el mantenimiento del hogar, etc.

            El trabajo de la semana, cuya organización corrió a cargo de la CD de Córdoba, “se preparó con encuestas anteriormente divulgadas, además de ponencias editadas y recopilaciones de textos pontificios”.[2]

            Tuvo lugar en el Seminario Diocesano y, como anécdota, que puede servir para ilustrar tanto las condiciones (en ocasiones precarias) en las que se celebraban, como también las relaciones que existían entre la HOAC y sus militantes con determinados sacerdotes, así como la intervención providencial de Fray Albino (una más de las muchas que tuvo para con la HOAC), queremos contar aquí la siguiente:

            La XI Semana Nacional, como muchas otras, tuvo una serie de inconvenientes en la organización. Uno de ellos y esencial fue el lugar de celebración. Estaba previsto que se hiciera en el Seminario Diocesano, pero al ser en septiembre, aún no había dado comienzo el curso escolar, por lo que los seminaristas permanecían de vacaciones. Se disponía del salón, se disponía de los dormitorios y de las camas, pero no era posible disponer de los colchones (propiedad de los seminaristas) ni de ningún tipo de ropa de cama o accesorio, que los seminaristas, cada final de curso, se llevaban a sus domicilios.

            Para resolver este problema hubo de intervenir D. Juan Font que haciendo uso, una vez más, de su capacidad para influir, consiguió que un tal Illescas, que regentaba un establecimiento de colchones, los ofreciera con todo lo necesario para que se pudiera celebrar la semana.

            Solucionada la cuestión, apareció un segundo y más grave inconveniente. El padre Cuenca, que estaba en aquel tiempo en el seminario, manifestó su oposición a que la semana se celebrara allí. La CD, entonces, se pone en contacto con Fray Albino para exponerle la situación. Fray Albino recomienda buscar por todos los medios un lugar de celebración alternativo. “Si no lo encontráis, diga el Padre Cuenca lo que diga, nosotros vamos a celebrar aquí, en el seminario la Semana Nacional”. Se trabajó intensamente, sobre todo en colegios de órdenes religiosas, pero no fue posible encontrar un lugar capaz de alojar las aproximadamente 300 personas en que se calculaba la asistencia. De vuelta a Fray Albino, este mantuvo su palabra concediendo el permiso para que se celebrara en el seminario.

            Concluida la semana hizo llamar a la CD de Córdoba para felicitarla y expresarle el impacto positivo que el desarrollo de la semana le había causado. A partir de ahí, la HOAC de Córdoba tuvo acceso al Seminario Diocesano, al que acudía a explicar a los seminaristas una vez al mes las condiciones y circunstancias del mundo del trabajo, así como la propia organización de la HOAC (hay que tener en cuenta que en esos años el seminario, a diferencia de la época actual, era un auténtico hervidero de vocaciones).

            Es de justicia reconocer que la XI Semana Nacional tuvo una gran repercusión, tanto por la buena asistencia y participación de los militantes, como por la extensión que de ella se hizo a la sociedad cordobesa mediante el esfuerzo militante de difusión y la cobertura prestada en los medios de comunicación.

V LA REPRESIÓN

            A medida que los militantes de la HOAC de Córdoba iban creciendo en conciencia, también iba aumentando su compromiso con el mundo del trabajo, destacando:

  1. La labor desarrollada en los comités de empresa de la época de las principales industrias cordobesas.
  2. El fortalecimiento del sindicato CC.OO.
  3. El papel protagonista de algunos militantes de la HOAC en la firma de los primeros convenios colectivos.
  4. Las actividades de formación encaminadas a crear conciencia en las bases trabajadoras del sistema social injusto en el que estaban inmersos y de la necesidad del cambio.
  5. Los cursillos y un largo etc.

            El desarrollo de este compromiso, que en la HOAC fue conocido como “el compromiso temporal”, tuvo repercusiones importantes fundamentalmente por el progresivo recelo de las autoridades civiles y la policía, lo que provocó no pocos momentos de tensión, al margen de la vigilancia casi constante a que se sometió a los militantes de la HOAC y a la propia organización. Algunos ejemplos significativos fueron:

  1. Suspensión de la publicación ¡ADELANTE!, antes citada.
  2. Detención de Diego Delgado, que fue retenido durante largas horas en Comisaría.
  3. Suspensión de actos y reuniones. En Cañero, ante el Plan de Estabilización, se organizaron unas conferencias y se repartieron impresos al público. D. Bartolomé dio el visto bueno con el sello de la parroquia. Este escrito fue a parar, no se sabe cómo, a manos de la Brigada Social que no tardó en ir a detener al autor. D. Bartolomé se hizo responsable (no lo detuvieron, pues arrestar a un párroco tenía sus inconvenientes, aún en el régimen), pero suspenden los actos.
  4. Suspensión de la conmemoración del 1º de mayo, que la HOAC quería celebrar multitudinariamente en el Gran Teatro con la presencia de Fray Albino y la participación de Morillo (quizá él fuera la causa) y el padre Carlos. El mismo día de la celebración la policía y los llamados “grises” (Policía Nacional Antidisturbios), rodearon totalmente el Gran Teatro no permitiendo el acceso a nadie. El acto fue suspendido por el Gobernador Civil.
  5. Presencia de delegados gubernativos en actos y asambleas de la HOAC de Córdoba.
  6. Presencia de policía secreta en las homilías de sacerdotes de la HOAC.
  7. Citación a Antonio Navarro para comparecer ante el Tribunal de Orden Público, acusado de hablar de Lenin y Marx. Fray Albino lo impide.
Antonio Navarro Sánchez (Consiliario de la HOAC de Córdoba)

            Antonio Navarro, en su libro apuntes para una historia de la HOAC en la diócesis de Córdoba (pág. 135) relata un suceso relacionado con lo dicho anteriormente: “vino un militante de la HOAC Nacional para decirnos, al oído, que la policía tiene orden de echar su coche encima de nosotros y decir luego que ha sido un accidente. También, que van a buscar el desprestigio moral de alguno. De lo primero tengo la experiencia, tal vez accidental, que al salir de la calle Eduardo Dato, del despacho de D. Rafael Sarazá, que llevó siempre nuestros asuntos, un coche de la policía se me echó encima y gracias a mis rápidos reflejos pude evitarlo”.

            Todo ello no hizo sino elevar el prestigio creciente que la HOAC de Córdoba y sus militantes se habían ganado ya en el seno del mundo obrero y del incipiente movimiento obrero que comenzaba a despertar.


[1] Las referencias y contenidos de las semanas nacionales están recogidas del libro Aproximación a la historia de la HOAC 1946-1981, págs. 289-30 de Basilisa López García.

[2] Ibídem.

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            III. LA FINANCIACIÓN

            Cuando el Obispo Fray Albino y D. Juan Font en su nombre, emprenden la realización de la Obra Social en Córdoba y se crea la Asociación Benéfica Sagrada Familia, D. Juan concede a la HOAC la regencia de varios bares propiedad de la Sagrada Familia. Sabemos por algunos documentos[1] que fueron:

  • El bar Jardín.
  • El bar Tenerife.
  • El bar Doble Cepa.
  • El bar Cañero.
  • El bar Granada.
  • El bar Montilla
  • El propio bar social.

            Este hecho, que se prolongó durante varios años puso a la HOAC en una situación difícil:

  • Por un lado, la HOAC tuvo el gran peligro de ser absorbida por la propia obra social y pasar a convertirse en una institución secundaria de obras sociales.
  • Por otro lado, la gestión de los bares absorbía la casi totalidad del tiempo y esfuerzo de la CD (como ejemplo: el vino lo suministraba la propia CD de las bodegas Pérez Barquero, que tenían prácticamente el monopolio del vino en los bares de la Sagrada Familia, por ser el propio Pérez Barquero miembro destacado de la misma). La reunión semanal de la CD se consumía entre envíos, suministros, intendencia y gestión económica y administrativa de los bares que gestionaba, por lo que no quedaba casi tiempo ni espacio para el desarrollo de la misión propia de la HOAC.
Fotografía tomada del libro: Apuntes para una historia de la HOAC en la diócesis de Córdoba pág. 21 de Antonio Navarro Sánchez.

            Pasados unos años y conscientes de estos riesgos, la CD acordó pasar la gestión de los bares a un patronato independiente de la HOAC para que se hiciera cargo de ellos. Dicho patronato ingresaba a la HOAC una cantidad mensual que oscilaba entre las 4.000 y 5.000 pesetas de aquellos tiempos.

            Estos ingresos permitieron a la HOAC realizar su misión en el mundo del trabajo con mayor garantía y eficacia, así como el desarrollo de lo que algunos dieron en llamar las «Obras Propias», que no eran otra cosa que determinados proyectos que la HOAC financió en todo o en parte. Fruto de esta financiación y del trabajo desarrollado por los militantes se crean o se colabora en la creación de, citamos sólo algunas:

  • Unos talleres artesanales de esparto, mimbre y escobas.
  • La Tipografía Católica cuya primera sede la constituyeron los sótanos de unas casas del Campo de la Verdad cercanas al río. Desde el primer momento, la Tipografía Católica nace al calor de la HOAC, pero independiente de ella.
  • También se colabora con la Federación Sindical de Trabajadores (FST).

            De corte distinto y también de otro calado fue la participación de la HOAC en la creación y nacimiento del Círculo Cultural Juan XXIII. La HOAC no crea el Juan XXIII. Una serie de personas, entre las que se encuentran Paco Natera[2], los hermanos Manolo y José Aumente, Rafael Sarazá, Martínez Bjorkman y, con posterioridad, Manuel de la Rubia acuden a la HOAC con la pretensión de crear una asociación cultural para que, bajo el manto de la cultura, se vayan introduciendo toda una serie de elementos y posibilidades de organización y actuación política que, en esos años (los 60), ya se vislumbraba que debía y podía ir acercándose a un cambio político. El nombre de Juan XXIII surge en esas reuniones, muchas de las cuales tuvieron lugar en la parroquia de Santiago, a propuesta de José Aumente. A estas reuniones asisten como miembros de la HOAC, entre otros, Diego Delgado, Antonio Navarro y Juan Calvo de la Mora (tercer presidente de la HOAC de Córdoba, que sustituyó a Antonio Cantarero en 1963).

            Pero la pretensión no era solo la de crear una asociación cultural en los términos antes citados, sino que, además, fuese una obra cultural de la HOAC. La HOAC se niega a ello pues, aunque está de acuerdo en su creación, prefiere que sea una obra independiente. Esto representaba una complicación, y se sabía, porque fuera del paraguas de la HOAC la asociación no tendría cobijo ni respaldo de ningún tipo frente al régimen franquista. Con todo, y para que no pareciese una posición personal o particular de los militantes de la HOAC de Córdoba implicados en ello, se consulta a Madrid (Comisión Nacional) que da una respuesta fría, ambigua y diplomática en el sentido de que no habría inconveniente si no había más remedio de que fuese una obra de la HOAC, pero por la respuesta y el tono se dejaba ver claramente, que era preferible que fuera independiente.

            Una vez puestos de acuerdo y diseñados los objetivos, el reglamento y todo el entramado del Círculo Cultural, se celebra una reunión en casa de Balbino Povedano donde se lanza definitivamente el Juan XXIII.

Fotografía tomada del libro: Apuntes para una historia de la HOAC en la diócesis de Córdoba pág. 26 de Antonio Navarro Sánchez.

            Pero retrocedamos, de nuevo, al tiempo en que el subarriendo de los bares proporcionó a la HOAC no solo el dinero necesario para financiar las “obras propias”, sino también la posibilidad de poder ejercer mucho mejor su misión (viajes, visitas a los centros de la provincia, escritos, folletos, cursillos…) dentro de la Iglesia y del mundo obrero. Sin embargo, esto no eximía a los militantes de aportar solidariamente una cantidad mensual en forma de cuota fija, que estaba establecida por la Comisión Nacional en torno a una peseta, aproximadamente. Una parte de esta cuota, al igual que se hace en la actualidad, se enviaba a Madrid para sufragar los gastos de la estructura general de la HOAC (reuniones generales, Comisión Nacional, etc.).


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[1] Apuntes para una historia de la HOAC en la diócesis de Córdoba págs. 19-26. Antonio Navarro Sánchez.

[2] Todo lo relativo a la creación del Círculo Cultural Juan XXIII procede, en exclusiva, de los testimonios de varios militantes de la HOAC de la época. Las referencias a Paco Natera y Rafael Sarazá solo fueron confirmadas por alguno de ellos.

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II. LA FORMACIÓN Y LA DIFUSIÓN

Año 1962

Una preocupación central en esta primera etapa, como hemos podido ver, era la formación. La formación integral de la conciencia obrera cristiana (uno de los mayores servicios que la HOAC ha prestado y presta a la Iglesia y al mundo y movimiento obrero). Esta preocupación llevaba implícita otra no menos ingente: la formación de líderes y dirigentes obreros.

Al principio se utilizó la Revisión de Vida como método formativo. No hay que olvidar que no se buscaba una formación teórica, meramente intelectual, de saberes doctrinales desconectados de la realidad, más bien al contrario, la formación se entendió desde el principio como la conjunción de teoría y práctica que impulsara permanentemente al militante al «ejercicio práctico del apostolado»

Para ello, pronto se reveló como más idóneo el llamado método de encuesta (adaptación hecha por Rovirosa de la metodología jocista) que, en palabras de la época, consistía en «examinar, luego de una previa y ordenada investigación personal, un determinado problema de la vida real y actual del trabajador, para iluminarlo desde el Evangelio y discernir una respuesta concreta que debía estar destinada a la acción posterior”.

Plan de Formación de la HOAC 1962

Este método de encuesta concretado en una serie de temas que conformaron el Plan Cíclico y que, después de sucesivas reelaboraciones y actualizaciones, conocemos hoy como Plan Básico de Formación Cristiana (PBFC), fue la pieza clave para la formación de militantes obreros cristianos desde la HOAC.

En este plan se conjugan de forma equilibrada el estudio, el descubrimiento personal y grupal de la realidad opresiva circundante y la necesidad de cambiarla para hacerla más grata y querida por Dios, haciendo ver a los trabajadores que eran ellos y no otros, los sujetos idóneos para llevar a cabo su liberación y, por tanto, los protagonistas de la misma.[1]

Esta pieza clave en la formación, con el complemento de los cursillos, provocó un impacto en los obreros de la época que se acercaban tímida y recelosamente a la HOAC, que aún hoy muchos de ellos recuerdan y confiesan seguir manteniendo de una u otra manera.

Junto a estos se arbitraron también otros medios para la formación integral del militante (ejercicios espirituales, retiros mensuales, reuniones de familia…). Estas reuniones de familia se celebraban mensualmente y tenían lugar de forma rotativa en el domicilio de un militante cada vez en las que, además de agasajar con un ágape a los demás, se aprovechaba para impartir charlas formativas, coloquios, etc.)

Libro del cursillista 1950

Dos medios y dos hechos. Los medios que resultaron claves tanto en la propagación y difusión de la HOAC, como para la propia formación obrera y cristiana fueron:

  • El ¡TÚ!
  • El Boletín de Dirigentes.

Los hechos que resultan de interés fueron:

  • Uno, el que Manuel Figueroa Montoro, militante de Córdoba participara en la elaboración del Plan Cíclico.
  • Otro, el esfuerzo «propagandista» (como se denominaba en la época a la difusión de la HOAC) de los militantes, que semanalmente distribuían alrededor de 130 ejemplares del ¡TÚ! en sus ambientes (parroquias, centros de trabajo…), lo que suponía más de 500 ejemplares mensuales, que eran acogidos con interés y entusiasmo.

Coincidiendo, en parte, con el ¡TÚ! se publicó en Córdoba un pequeño periódico, que editado en la Tipografía Católica recibió el nombre de ¡ADELANTE! Salía como suplemento del boletín de la parroquia de San Francisco (única manera de intentar evitar la censura franquista) pues así, el que corregía las pruebas y daba el visto bueno era el párroco del Alcázar Viejo. De periodicidad mensual, era gratuito y se distribuía (ya separado del boletín parroquial) por toda la ciudad de Córdoba y pueblos de la provincia, en cantidad aproximada a los 600 ejemplares mensuales. D. Juan Font tenía una sección fija que titulaba «Querido Pepe» y el resto corría a cargo de la pluma de Diego Delgado. En sus dos hojas aparecían reflejados los problemas que había en las empresas, se realizaban comentarios críticos de las leyes en materia laboral y social, así como noticias de la HOAC y los distintos centros.

Vio la luz durante un periodo de 5 o 6 años hasta que un día la policía hizo su aparición preguntando de dónde salía, quién lo elaboraba, etc., y si pasaba o no por la censura civil.

La CD dio las explicaciones pertinentes pretextando ser suplemento del boletín parroquial de San Francisco y, por tanto, de uso interno para los militantes. Las explicaciones fueron desestimadas por lo que se conminó a la CD de Córdoba a tener que acogerse a la censura y autorización del Gobierno Civil.

Censura o desaparición. Ante la imposibilidad de mantener los mismos contenidos se optó por la desaparición antes que someterlo a la censura del Régimen. De esta manera, como ocurrió con los apóstoles respecto al Maestro, el ¡ADELANTE! corrió la misma suerte que el ¡TÚ!

En su corto recorrido, el ¡ADELANTE! tuvo mucha aceptación en los pueblos y centros de trabajo y contribuyó de forma decisiva a la formación de la conciencia laboral y social de muchos trabajadores de la época.

Para reforzar la labor formativa se recibía en Córdoba el Boletín de Dirigentes. Pretendía completar la formación en el terreno de lo doctrinal y dar unidad y cohesión interna al movimiento. Pronto se convirtió en una revista de carácter interno, orientada a la formación de los dirigentes seglares. El boletín era confeccionado o inspirado por Rovirosa y constituyó una pieza esencial para la formación de muchos militantes de la HOAC de Córdoba.

Siguiendo las orientaciones e indicaciones del Boletín de Dirigentes se articularon los Grupos Obreros de Estudios Sociales (GOES) que representaron un importante núcleo intelectual de la HOAC. Estos grupos tenían una estructura a nivel nacional, por lo que estaban por encima de la estructura diocesana y su órgano de expresión era el propio Boletín.

Los GOES existentes en todo el país, desarrollaron un amplio abanico de temas económico-sociales orientados a dar soluciones a problemas concretos de la clase obrera convirtiéndose en punto de encuentro de militantes procedentes del campo anarquista, socialista y comunista. Entre los temas abordados destacaron, por ejemplo: la contratación colectiva, la reforma de la empresa, la propiedad familiar, la propiedad de los medios de producción, los impuestos y la inflación y su repercusión en los salarios.

Este esfuerzo formativo dio como resultado:

  • La posibilidad de poner a dialogar la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) con la cultura obrera.
  • La aparición de un considerable número de obreros cristianos «especializados» en aquellos temas económicos que incidían de lleno en sus problemas laborales.
  • La crítica a leyes concretas, dictadas por el gobierno franquista, que lesionaban derechos de los trabajadores.
  • La divulgación de fórmulas alternativas a la empresa capitalista en las que se pudieran dar unas relaciones de mayor equidad como era el caso de la sociedad anónima laboral (SAL) y de las cooperativas de producción.

En Córdoba funcionó un GOES: el GOES político, llamado así por su especialización en este campo. Este GOES lo constituyeron: Antonio Hens, Antonio González y Diego Delgado.

La labor del GOES político cordobés fue muy valorada. De ello da fe su presentación en la XVII Semana Nacional celebrada en Oviedo en septiembre de 1963, en la que también se desarrolló un cursillo de iniciación a cargo de Canamasas, Norberto Moreno y Lola Castilla.

La formación que proporciona la HOAC y el trabajo desarrollado por el GOES son tan valiosos que, a Diego Delgado se le llega a buscar para que ayude a confeccionar diversos convenios colectivos.[2]

La pertenencia a un GOES, así como los trabajos elaborados eran considerados peligrosos porque trataban asuntos muy delicados para los tiempos que corrían (libertad sindical, federalismo…), de tal manera que se cuidaba mucho que los materiales nunca cayeran en manos de la policía, incluso se desconfiaba de enviarlos por correo y, en muchas ocasiones, se aprovechaban los viajes a Madrid con motivo de alguna reunión para entregarlos en mano.

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[1] En la explicación inicial para la realización del Plan cíclico, donde se ofrece una visión de conjunto del propio plan y del trabajo personal, aparece un enunciado titulado “LAS EXCUSAS” que, por su curiosidad, y como reflejo de la firmeza y seriedad con que se tomaban el compromiso los militantes de la HOAC, no podemos resistirnos a reproducir aquí:

LAS EXCUSAS

“Cuando se dispone de una buena excusa, viene siempre la tentación de echarnos atrás en el servicio de Dios.

Las excusas pueden tener alguna eficacia ante los hombres, pero en la HOAC no nos hemos comprometido a una obra de hombres sino a una obra de Dios.

Por esto es inútil dar excusas a los dirigentes, al Consiliario. A quien hay que darlas, en todo caso, es a Jesús Crucificado. Cuando aparezca la tentación de aflojar en las tareas de la HOAC porque se tiene una buena excusa, lo que hay que hacer es ver si uno tiene cara para presentarlas al Crucificado, a la vista de lo que Él sufrió y padeció por mí, sin quererse excusar ni un solo momento”.

[2] Apuntes para una historia de la HOAC en la diócesis de Córdoba págs. 135. Antonio Navarro Sánchez.

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            0. INTRODUCCIÓN

Lo que se relata a continuación es fruto del trabajo de un reducido grupo de personas al que la Comisión Diocesana de Córdoba en 1995 (cuando se acercaba el 50 aniversario de la creación de la HOAC), encargó la tarea de escribir una historia de la HOAC diocesana. A pesar de no ser historiadores, no supimos o no pudimos vencer la inercia (una de tantas), de concebir la historia como cualquiera de las historias al uso que tantas veces hemos leído o estudiado. La historia de los personajes notables embarcados en notables acontecimientos, que hacen cambiar el rumbo del destino de países enteros, es decir, una de esas «grandes y generales historias».

            Pero una vez comenzado el trabajo, la realidad (como tantas veces) nos hizo ver con claridad que ésta era, es una historia pequeña, construida por mujeres y hombres pequeños, anónimos, inmersos en una pequeña Iglesia diocesana y en una realidad social y eclesial propia de una pequeña provincia.

            Comparada con otras, la historia de la HOAC de Córdoba es una historia de lo pequeño, del David frente a Goliat, de la pequeña semilla que se abre paso en la tierra.

            Es una historia que pone de manifiesto o deja entrever otras historias:

  • La primera es la de la FE, a su vez origen y sentido de las demás. La Fe de unos cuantos hombres y mujeres, no especialmente dotados, hombres y mujeres normales y corrientes, trabajadores y trabajadoras que desde la creencia profunda en un Cristo liberador, lejos de quedarse en la esfera de lo íntimo y privado, es llevado a las fábricas, a los talleres, a las minas, a los campos, a la mar, a las escuelas, a los hospitales…, para que esa Fe, no sea una Fe hablada, sino una Fe encarnada, comprometida en la construcción de la justicia, de la igualdad, de la solidaridad, del amor, todo ello realizado desde una perspectiva, desde un lugar especialmente querido por Dios, su lugar preferencial, el de los pobres que tienen que ganar su pan diario con esfuerzo y sudor en el mundo del trabajo.
  • La segunda es la de la Iglesia: a través de la propia historia de la HOAC se puede vislumbrar al menos una parte de la historia de la Iglesia cordobesa. Una Iglesia que, a través del Obispo Fray Albino, hace nacer y crecer la HOAC en Córdoba y es quien la envía a realizar su misión en el mundo obrero en unos años (1946) en los que estaba desmembrado, vencido en una guerra civil, y con sus líderes y organizaciones desarticuladas, secuestradas o exiliadas.

            Una Iglesia que se movía, como casi todas las realidades de la época, entre la inercia cómoda y adormecedora de un régimen que la apoyaba en sus manifestaciones más cultuales y externas y el profetismo que aguijonea las conciencias y las impulsa a hacer crecer en los ambientes, en el mundo en la sociedad, en la propia Iglesia el espíritu de la verdad y la justicia, el espíritu que quiere hacer posible la llegada del Reino de Dios. Una Iglesia de luces y sombras, de acelerones y frenazos, que todavía hoy sigue enviando a la HOAC, con su novedosa manera de entender las relaciones fe-política, al mundo del trabajo para ser Acción Católica para la pastoral obrera.

  • La tercera es la del movimiento obrero. Un mundo obrero hundido tras la guerra civil que comienza a resurgir y a reestructurarse en la postguerra. Un mundo obrero que sufre, como nadie, la represión, el miedo y las amenazas, los encarcelamientos, las vicisitudes de la transición democrática y los problemas acuciantes de la actualidad: el paro, las nuevas tecnologías, la búsqueda de una nueva ética, de una cultura de la solidaridad… En todo ese caminar hemos podido constatar la presencia y el compromiso de muchos militantes de la HOAC que, desde su doble fidelidad a Cristo y a la clase obrera, lucharon codo con codo por hacer resurgir el movimiento obrero y con él la dignidad y la esperanza de todo un pueblo en lucha por su liberación.
  • La cuarta es la de los y las militantes. A través de la historia de la HOAC de Córdoba hemos podido re-vivir algunas de las historias personales de militantes de la HOAC. Personas que han dedicado sus vidas, en todo o en parte, a la tarea de construir un puente entre la Iglesia y el mundo obrero, a llevar el evangelio de Cristo a ese mundo del trabajo y a trasladar sus aspiraciones, temores y esperanzas a la Iglesia para hacerla solidaria con sus luchas. Personas que pusieron en juego:
  1. Una mística y espiritualidad especiales (por las que eran reconocidos).
  2. Una forma personal de comunicación con Dios a través de la oración desde las condiciones de vida y trabajo de su época.
  3. Una ardua tarea de formación encaminada a construir en sí mismas una conciencia cristiana y militante.
  4. Un compromiso, sostenido por los tres elementos anteriores, que les impulsaba a ser Cristos en el mundo obrero y a formar a su vez a militantes obreros-cristianos.

            A estas personas en las que, sin duda, están presentes todos los rasgos de santidad, queremos hoy ofrecer nuestra gratitud y felicitación por habernos legado este proyecto y por habernos manifestado en sus vidas que era posible.

            De ahí nuestro compromiso no sólo de mantener ese legado sino de acrecentarlo, de manera que la HOAC siga siendo un instrumento válido para la creación de nuevos Cristos que vivan y anuncien su mensaje en respuesta a los problemas del mundo obrero y la sociedad actuales, sin querer nada, sin pedir nada, sin esperar nada, dando todo lo mejor de sí mismos.

            Y, en este punto, es donde volvemos a pensar, que esta historia es una gran historia.

            A partir de aquí es necesario hacer varias consideraciones:

  1. 75 años de historia no se pueden resumir en pocas palabras, por lo que seguro que muchas cosas quedarán en el tintero.
  2. Esta recopilación histórica está inconclusa y representa solo, como indica el título, una aproximación y, debido a las circunstancias expresadas abajo, puede contener errores o ambigüedades por los que de antemano pedimos disculpas.
  3. La mayor parte del archivo de la HOAC de Córdoba se perdió en los traslados de sede por lo que el trabajo, además de enlentecerse, tuvo que centrarse en las declaraciones de las personas protagonistas de esta historia, lo que nos obligó a contrastar permanentemente las opiniones.
  4. Al basarnos en testimonios, es lógico que puedan existir diferentes e incluso encontradas percepciones o valoraciones de situaciones y momentos históricos concretos. Desde aquí asumimos el hecho y solicitamos a todas aquellas personas que puedan establecer algo de luz sobre los acontecimientos narrados en esta historia, que se pongan en contacto con nosotros para ayudarnos a completar el trabajo.

            I. NACIMIENTO Y PRIMERA ANDADURA DE LA HOAC DE CÓRDOBA

En el año 1946 el obispo Fray Albino[i] organizó unos ejercicios espirituales abiertos (una especie de misión) en todas las parroquias cordobesas. Estos ejercicios fueron dirigidos por los dominicos con una gran afluencia de fieles. A raíz de ello, D. Juan Font,[ii] que acababa de salir del seminario y estaba interesado por la situación, condiciones y problemática del mundo obrero, reunió a una serie de trabajadores de la RENFE, del Ayuntamiento, de Automovilismo, etc., y formó un grupo que culminó en la creación de la Hermandad de San José Obrero. La presidencia de esta Hermandad recayó en Rafael Posadas, célebre ebanista cordobés, quedando como Consiliario el propio D. Juan Font.

            Entonces, se dio la circunstancia, de que llegó a conocimiento de esta Hermandad, el encargo del episcopado español a Guillermo Rovirosa[iii] para que promoviese a nivel nacional un movimiento que, inserto en la Acción Católica se planteara:

  • Evangelizar o como se decía en aquella época «recristianizar» sectores tradicionalmente olvidados, como eran el pueblo trabajador o la «masa obrera» por utilizar el término entonces en boga.
  • Y dotar a la Iglesia española de una organización que a corto o medio plazo pudiera convertirse en la base obrera y sindical de posibles partidos democristianos.

            En última instancia se pretendía «dar cobertura en un futuro a la formación de dirigentes católicos obreros y no obreros«. Ello, porque era una opinión bastante difundida (a causa del aislamiento y la condena internacional al régimen de Franco, que contribuyó a crear un estado de opinión en el que su caída se percibía con visos de inmediatez), que sólo una intervención armada podría hacer caer la dictadura. Si esto ocurría, la Iglesia debía estar preparada y lo más adaptada posible a esa situación.

            Trabado conocimiento, como hemos dicho, por la Hermandad de San José Obrero de este proyecto (La HOAC) que se estaba poniendo en marcha, e interesados en el mismo, dos miembros de esta Hermandad asistieron en Madrid a una reunión que se había convocado a nivel nacional. A su vuelta a Córdoba, informaron a los demás de la identidad del proyecto que se quería poner en marcha. La Hermandad de San José Obrero, dio entonces su conformidad para disolverse y desaparecer como tal e ingresar en la HOAC constituyéndose la HOAC de Córdoba. La primera Comisión Diocesana (CD) quedó compuesta, entre otras, por las siguientes personas:

Consiliario:     D. Juan Font del Riego

Presidente:     D. Rafael Posadas

Vocales:          D. Antonio Cantarero Villar

                            D. Juan Antonio Rebollo Severo

                            D. Miguel de la Rosa

                            D. Luis Montoro

Aproximadamente 5 años después de esta primera CD fue modificada en parte y ampliada quedando así:

Consiliario:     D. Juan Font del Riego

Presidente:     D. Antonio Cantarero Villar

Vocales:          D. Juan Antonio Rebollo Severo

                       D. Miguel de la Rosa

                            D. Manuel Figueroa Montoro

                            D. Francisco Baena

                            D. Luís Moreno

                            D. Diego Delgado Martín

                            D. Miguel Doblas López y algún otro.

            En un presupuesto de gastos de la Comisión Diocesana de 1954 figura la composición de la misma, compuesta por presidencia, secretaría, tesorería y cinco vocalías a saber: de estudios, de prensa, de propaganda, de piedad y agraria.[iv]

            En estos años se comienzan a constituir Centros parroquiales (Fray Albino, Cañero, Santa Marina, Los Olivos Borrachos, Santiago, Naranjo…) la HOAC contabiliza ya unos 40 o 50 militantes y un buen grupo de simpatizantes que comienzan a asistir a toda una serie de actos.

            La CD se reunía con una periodicidad semanal en la calle Armas nº 12 (Junto a la parroquia de San Francisco).

            Se emprende la tarea de visitar los pueblos de la provincia con objeto de difundir la Obra (como, en ocasiones, se denominaba a la HOAC).

            A finales de los años 40 o primeros de los 50 Guillermo Rovirosa acudió a Córdoba para impartir el primer cursillo nocturno que contó con una masiva asistencia.

            Por varios testimonios sabemos que esta fue la primera de una larga serie de visitas que, tanto Guillermo Rovirosa como D. Tomás Malagón,[v] hicieron a Córdoba. En palabras textuales entre ambos se «patearon» Córdoba impartiendo cursillos de la HOAC.

            El hecho de que los cursillos fueran nocturnos se debe, según alguno de los entrevistados, a dos razones fundamentales: una, facilitar la asistencia de los trabajadores cuya jornada laboral no permitía otro horario; otra, en fin, eludir la «cercanía» no deseada de autoridades civiles y policía que, en muchas ocasiones, como después podemos comprobar, veían con recelos cuando no con manifiesta preocupación y hostilidad muchas de las actividades y acciones de la HOAC.

            El primer curso nocturno impartido por Rovirosa fue el pistoletazo de salida para que la CD se lanzara a impartir toda una serie de cursillos nocturnos por los pueblos, (casi todos los de la provincia); en concreto tenemos constancia de los impartidos en Palma del Río, Aguilar, El Carpio, Torrecampo, Dos Torres, Peñarroya, Monturque, Cabra, Espejo, Priego, Puente Genil, Villanueva del Duque, Montoro, Villafranca, Alcaracejos, Belmez, Hinojosa, Pozoblanco, etc.

            A partir de aquí, se empieza a difundir la HOAC y se comienzan a crear los llamados Centros de Trabajo con la presencia e influencia de los militantes de la HOAC. Hubo centros de trabajo o empresa en entidades tan señaladas en Córdoba como la Electromecánica, la Constructora, Sevillana, Carbonell, Porcelana y Baldomero Moreno, entre otras.

            Por el año 1950 se realiza en Córdoba, en el colegio del Carmen, el primer cursillo Apostólico que fue impartido por D. Tomás Malagón y Miguel Fernández (antiguo enfermo de lepra).

            Este cursillo pretendía esencialmente tres objetivos:

  • Consolidar la opción por Jesucristo, centro y horizonte de nuestra vida.
  • Ayudar a obtener una visión panorámica del compromiso cristiano y sus implicaciones: personales, eclesiales, sociales, políticas, etc.
  • Ayudar a elaborar un proyecto personal de vida militante en coherencia con los dos aspectos anteriores.
Cursillo 1960

            Entre los asistentes destacan D. Pedro Pascual presidente de Cáritas en Córdoba y el Padre Carlos, Consiliario de las Hermandades del Trabajo.

            Con posterioridad hay otro cursillo apostólico en la casa de Espiritualidad San Antonio impartido por Guillermo Rovirosa y D. Tomás Malagón al que asiste la CD en pleno y algunos de los consiliarios de la HOAC entre los que figuran: D. Antonio Navarro, D. José Ramírez, D. Valeriano Orden Palomino, D. Bartolomé, D. Juan Moreno, D. Domingo García, etc. Hay constancia también de que el obispo Fray Albino realiza el cursillo Apostólico de la HOAC.

            Se da un tercer cursillo apostólico impartido por D. Tomás Malagón y Diego Delgado.

            Desde ese momento se crea un grupo que se prepara especialmente para dar cursillos.        

            Entre los sacerdotes están: Bartolomé Blanco, Domingo García Ramírez, Paulino Ortiz Molina, José Ramírez, etc. A estos cursillos asistieron en aquella época más de 80 sacerdotes.

            Entre los seglares están: Diego Delgado, Juan Antonio Rebollo, Manuel Figueroa, Antonio Cantarero, etc. y entre las mujeres Lola Castilla y Mª Paz Millán.

            De tal manera fructifican estos equipos que se afirma que Córdoba es la diócesis de España en la que más cursillos apostólicos se imparten. Se celebran cursillos por toda la provincia, prácticamente un cursillo por mes hasta un número aproximado a 30.

            Además, se dieron en: Alcalá de Guadaira, Sanlúcar la Mayor, San Juan de Aznalfarache, Sevilla, Granada, Osuna, Linares (a peritos de la empresa Santana), La Yedra, Jaén…, y Diego Delgado también los impartió en Zaragoza, Madrid, Reus y Valencia.

            Los cursillos iban dirigidos a fomentar la conciencia de trabajadores, estudiantes, simpatizantes y personas del entorno de los militantes, gentes de parroquia enviadas por sacerdotes, influenciados a su vez por D. Juan Font.

            Los cursillos fueron la fuente de donde se nutrieron todos los Centros HOAC de la provincia de Córdoba. Conocemos la existencia de Centros HOAC en: Peñarroya, Castro del Río, Puente Genil, Espejo, Alcaracejos, Cabra, Priego, Villafranca, Monturque, Belmez, Hinojosa, Baena, Pozoblanco, etc.

            Mención especial merece la realización de un cursillo de iniciación a la HOAC celebrado en Cádiz, dirigido por Manuel Figueroa y Diego Delgado. Como resultado de este cursillo se inicia y constituye la HOAC de Cádiz y se establece la CD de Cádiz.

            Los miembros de la CD, periódicamente, visitaban todos los Centros de la provincia para ver cómo iba la marcha de la HOAC en los diferentes sitios, intercambiar información y, al mismo tiempo aprovechaban para impartir charlas y llevar a cabo actos públicos.

            Toda esta actividad se realizaba después del trabajo diario, ya que los miembros de la CD no estaban liberados, lo que suponía regresar a altas horas de la madrugada con el agravante de tener que volver (en muchos casos muy temprano) al día siguiente al trabajo.


Notas:

[i] Albino González y Menéndez-Reigada, más conocido como Fray AlbinoReligioso nacido en Cangas de Narcea (Asturias) en 1881 y fallecido en Córdoba en 1958. Entre 1946 y 1958 fue Obispo de Córdoba.

En esos doce años, destacó por la labor social realizada en toda la provincia. A su llegada a Córdoba, queda impresionado por la multitud de miserables chozas que, junto a las murallas del Guadalquivir, daban refugio a otras tantas familias. Para paliar esta inhumana situación agravada por las inundaciones del Guadalquivir en 1947 funda la Asociación Benéfica La Sagrada Familia que en años sucesivos llegó a construir 4.800 viviendas tanto en el Campo de la Verdad como en el barrio de Cañero. Siendo su mano derecha en la ejecución de tan magna obra el sacerdote Juan Font de Riego.

La labor social de fray Albino se plasmó también en la fundación del patronato de San Alberto Magno con 203 escuelas, el de Nuestra Señora de la Fuensanta, el San Eulogio, el Patronato Social Obrero con diversas escuelas.

Bajo su pontificado intentó sanar las muchas heridas abiertas por la desigualdad social, en el campo de la injusticia social, el hambre, la misería, la falta de viviendas y educación generadas por la Guerra Civil. Creó 91 parroquias, construyendo nuevos templos o reparado 16 iglesias en la Capital y 55 en el resto de la provincia. Fundó el Seminario Menor de Nuestra Señora de los Ángeles en Hornachuelos y acondicionó el Seminario Mayor de San Pelagio.

(https://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Obispo_Fray_Albino)

[ii] Juan Manuel Font del Riego nace en Córdoba el 19 de mayo de 1902. Fue sacerdote de vocación tardía, tras ejercer como ingeniero industrial.

Se distinguió por ser persona muy activa y dedicada a los más humildes, atendiendo al desarrollo del pueblo de Córdoba en diversas facetas: educativa, formativa, social y espiritual.

El Obispo Fray Albino encomendó a este cura ingeniero la ardua tarea de ejecutar y desarrollar el gran proyecto de construir viviendas para trabajadores en las barriadas del Campo de la Verdad – llamado posteriormente barrio de Fray Albino– y barrio de Cañero que conllevó la creación del Patronato de la Sagrada Familia.

Junto a la construcción de las referidas viviendas sociales Font fue motor de organizaciones, entre las que destacan: la implantación de la Hermandad Obrera de Acción Católica HOAC, formando a un grupo de sacerdotes para que se vincularan al mundo de los trabajadores; la creación del Patronato de San Alberto Magno para dar escolaridad a niños y niñas en Córdoba y su provincia, llegando al número de doscientas; el Patronato de San Eulogio; la empresa Tipografía Católica, sociedad en régimen de Cooperativa; el Patronato de la Fuensanta para acoger a huérfanos; el Colegio del Sagrado Corazón; Tribunal Tutelar de Menores; el Colegio del Niño Jesús y varias otras obras de menor rango…

Murió el 9 de mayo de 1980 pobre y humilde en el más estricto anonimato.

(https://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Juan_Font_del_Riego)

[iii] Guillermo Rovirosa Albet nace en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) el 4 de agosto de 1897. Pierde a su padre, José, a la edad de 9 años y a su madre, Ana María, cumplidos los 18. Terminado el bachillerato realiza estudios de ingeniería industrial, especializándose en Dirección de Industrias Eléctricas y de Mecánica Aplicada. A los 25 años se casa con Catalina Canals Riera. Ejerce su profesión en Barcelona y en 1929 se traslada con su esposa a trabajar a París…

A los 18 años ha abandonado la fe cristiana, (…) reafirmándose en que sólo en la ciencia se halla con certeza la verdad que el hombre puede comprender.

Un suceso marcará su vida. En mayo de 1932 pasa casualmente por delante de la Parroquia de San José, donde el Cardenal de París, Monseñor Verdier, está predicando… Y comienza desde ese momento un proceso de búsqueda de la verdad de Jesús que le llevará a conocerlo y admirarlo como figura histórica. En El Escorial conocerá al agustino padre Fariña que le ayudará a aceptar a Jesús no sólo como hombre sino como Dios y redentor.

Comienza aquí una etapa de vivencia cristiana apasionada, caracterizada por la austeridad, la exigencia de perfección y la entrega apostólica. Se queda a trabajar en Madrid y (…) allí le sorprende la guerra civil; es nombrado presidente del Comité Obrero de su empresa. Organiza una “capilla clandestina” en su casa, donde diariamente se celebra misa. En los sótanos de su vivienda se halla la biblioteca de la institución de los jesuitas “Fomento Social”. Esto le pondrá en contacto con la Doctrina Social de la Iglesia… Terminada la guerra, bajo la acusación de haber sido presidente del Comité Obrero de su empresa, es condenado a seis años de cárcel. Sólo cumplirá uno y parte de éste saliendo a trabajar…

En mayo de 1946 la Junta de Metropolitanos de España acordó la fundación de la Hermandad Obrera de Acción Católica… y se encarga a Rovirosa la tarea de organizar y poner en marcha la HOAC… Desde ese momento, lleno de gozo, se entregará por entero al apostolado en el mundo del trabajo viviendo como un obrero pobre.

Su gran obra, la HOAC, crece y se extiende. Diseña planes y métodos de formación: cursillos nocturnos, semanas de estudio, “Plan Cíclico” de formación cristiana, grupos obreros de estudios sociales (GOES), partiendo de la realidad vivida, analizándola con la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, volviendo a ella para transformarla según el proyecto de Dios… Se hace presente en todas las diócesis, con su palabra directa, incisiva, evangélica, transmisora de una experiencia vital que contagia. Su conocimiento bíblico y teológico es serio y su espiritualidad muy honda…

En un accidente de tranvía pierde el pie izquierdo; supone para él una experiencia de dolor físico y de limitación que evoca y le une a la cruz de Jesús…

Obras escritas (“Cooperatismo integral”, “Dimas”, “Judas”, “La virtud de escuchar”, “Fenerismo”, “Terciarios”, “¿De quién es la empresa?…).

Tan sólo unos días después de la presentación de este libro sufre una embolia cerebral en su casa de Madrid y el 27 de febrero 1964 fallece en el Hospital Clínico madrileño. (https://www.hoac.es/quienes-somos/guillermo-rovirosa/)

[iv] Apuntes para una historia de la HOAC en la diócesis de Córdoba pág. 23. Antonio Navarro Sánchez

[v] Tomás Malagón Almodóvar Nació en 1917 en Valenzuela de Calatrava (Ciudad Real), en el seno de una familia rural y católica. A los 12 años ingresa en el seminario de Ciudad Real y con 19 años había terminado la filosofía. Cuando estalla la Guerra Civil es movilizado por el ejército republicano y destinado al frente de las Alpujarras (Granada)… En el frente tiene una serie de experiencias que van a marcar el resto de su vida… ¿Por qué existe esta separación tan radical entre militancia obrera y fe cristiana? Esta idea no le abandonará ya y va a orientar buena parte de su labor teológica y pastoral…

En 1953 tras la muerte del primer consiliario de HOAC, D. Eugenio Merino, Guillermo Rovirosa le propone hacerse cargo de la consiliaría general de la HOAC, cosa que rehúsa en un principio, pero que luego le hace modificar dicha decisión y continuará siendo consiliario hasta 1964 volcándose sobre todo en la elaboración y reestructuración de los planes de formación y cursillos. En sus últimos años interviene en la gestación y desarrollo de la Editorial ZYX, promovida por militantes de la HOAC.

La amistad y trabajo conjunto con Rovirosa lo marcó profundamente de tal modo que sería difícil entender a Malagón y su obra sin considerar lo que Rovirosa, los militantes y la misión hoacista significó para él.

Como teólogo su pensamiento siempre partía de la necesidad de diálogo entre fe y cultura, y buena parte de sus desarrollos y elaboraciones teológicas intentan responder a los problemas que la asimilación y vivencia de la fe suponían para el mundo obrero y la cultura del momento.

Su andadura no estuvo exenta de momentos de dolor y amargura… Unas veces las incomprensiones vinieron de la jerarquía eclesiástica, otras veces de sus amigos, de grupos y sectores cuya militancia cristiana él había despertado y promovido. En 1964 es apartado de la Consiliaría General por considerarlo temporalista marxista y desviado teológico, a pesar de llevar 20 años trabajando en la línea que el Concilio Vaticano II va a legitimar y promover… Luego en el período postconciliar, muchos lo acusaron de conservador y pietista, por insistir en las señas de identidad cristiana en un momento en el que el afán de identidad con las realidades del mundo hacía que quedaran difusos los fundamentos de la fe. Con humildad aceptó esta cruz, sin parar de trabajar por la promoción de laicado obrero y en otros campos del apostolado seglar. Promueve también la experiencia pedagógica, colabora con al FRATER y el Movimiento Cultural Cristiano, participa en numerosas revistas, publicaciones, elabora e imparte cursos y conferencias por toda España a sacerdotes, religiosos y religiosas.

El 27 de febrero de 1984, después de un día de convivencia con la comisión permanente de la HOAC y, como consecuencia de un infarto, muere en la casa de los consiliarios de Madrid. (https://www.fundacionrovirosaymalagon.es/biografias/tomas-malagon/)

HISTORIA DE LA HOAC DE CÓRDOBA

PRESIDENTES DE LA HOAC DE CÓRDOBA A PARTIR DE LA RECONSTRUCCIÓN (1976)

Este es el listado de las y los militantes que resultaron elegidos para ejercer la responsabilidad de Presidencia-Representación de la HOAC de Córdoba y los años en los que desempeñaron dicha responsabilidad, en el período que transcurre desde la reconstrucción posterior a la crisis de los movimientos y el momento actual. Hay que hacer notar que, en los primeros momentos, la elección se hacía por dos cursos hasta 1982 en que pasó a cuatro:

  1. Francisco Povedano Cáliz (1968-1978)
  2. Rafael Serrano Castro (1978-1980)
  3. Inmaculada Rodríguez López (1980-1982)
  4. José Luis Molina García (1982-1986)
  5. Alejandro Pérez Alba (1986-1988)
  6. Andrés Sánchez Munzón (1988-1990)
  7. Manuel Díaz Sánchez (1990-1994)
  8. Carmen León Fernández (1994-1998)
  9. Miguel Cruz Santiago (1998-2002)
  10. Luis Martínez Galán (2002-2006)
  11. Francisco Povedano Cáliz. Segundo período (2006-2011)
  12. Juana Mª González Tenor (2011-2015)
  13. José Luis Molina García. Segundo período (2015-2019)
  14. Manuel Díaz Sánchez. Segundo período (2019-fecha actual)

Continuará…

HISTORIA DE LA HOAC

MILITANTES DE LA HOAC DE CÓRDOBA EN LA COMISIÓN DE ANDALUCÍA.

Recogemos aquí, la aportación que la HOAC de Córdoba ha realizado con la dedicación de todas estas personas en tareas de responsabilidad de la Comisión de Andalucía. Como dato curioso resaltar que desde el año 1987 hasta la actualidad siempre ha habido un o una militante de la HOAC de Córdoba en la Comisión de Andalucía excepto el período comprendido entre 2013 y 2017 ¡Mucho ojo porque este curso hay elecciones!

Es posible que pueda haber algún olvido por lo que pedimos disculpas y agradecemos de antemano vuestra ayuda para completar esta pequeña historia.

  1. Pili Pérez Pérez. Formación (1987-1990). [1]
  2. Domingo Ruiz Leiva.Consiliaría(1987-1991).
  3. Mª Dolores Herenas Esparteno.Organización y Vida Comunitaria (1989-1993).
  4. José Luis Molina García. Presidencia (1991-1995).
  5. Valerio Molina García. Consiliaría(1995-1999).
  6. Manuel Díaz Sánchez. Presidencia(1997-2001).
  7. Pepi Ruiz Frías. Organización y Vida Comunitaria (2001-2005).
  8. Andrés Sánchez Munzón. Presidencia(2005-2009).
  9. Juani Povedano Cáliz. Organización y Vida Comunitaria (2005-2009).
  10. Rafael Caballero Torrero. Consiliaría (2007-2011).
  11. Miguel Cruz Santiago. Presidencia (2009-2013).
  12. Miguel Güeto Moreno. Organización y Vida Comunitaria (2017-2021).

Continuará…


[1] En un principio, la Comisión de Andalucía estuvo formada por seis personas que cubrían las seis responsabilidades propias de la HOAC. Con posterioridad, se aprobó reducirlas a cuatro: Presidencia, Consiliaría, Formación y Organización (aunque arriba aparece el nombre completo actual, lo de “y vida comunitaria” no corresponde a esa época, ya que fue añadido más tarde). A partir de la marcha de Pili Pérez, se suprimió también la responsabilidad de formación quedando conformada con las tres responsabilidades con que cuenta en la actualidad.

HISTORIA DE LA HOAC

PRESIDENTES ANDALUCES DE LA HOAC

La importancia de la HOAC andaluza en la reconstrucción y redefinición del movimiento se muestra en el hecho de que desde 1972, de los once presidentes nacionales o generales, nueve  han sido andaluces:

  1. Juan Fernández Domínguez (Antequera, 1935), emigra a los 18 años a Bilbao, ingresa en la HOAC en 1956 tras su paso por la JOC y las Juventudes Comunistas, es miembro de la Comisión Diocesana de Bilbao como responsable de Formación al tiempo que milita en el Consejo General de Trabajadores, germen de las CC. OO. del País Vasco, responsable de la gestión económica de la huelga de Bandas en 1966. Presidente General desde 1972 a 1977.
  • Alfonso Alcaide Maestre (Pozoblanco, 1948), de la diócesis de Sevilla, militante desde 1972, delegado sindical en su empresa, Presidente General de 1977 a 1981, licenciado en Sociología por la UNED, miembro del Consejo de Pastoral Diocesano.
  • Rafael Serrano Castro (Baena, 1948), militante de la HOAC de Córdoba, trabajador de la construcción y delegado sindical. Fue Presidente Diocesano y, en dos legislaturas, Presidente General de 1981 a 1989. También presidió la Junta Nacional de Acción Católica Española (1992-1995) y ejerció como Secretario General de Manos Unidas y Delegado de Apostolado Seglar de la diócesis de Madrid, donde reside.
  • José Jiménez García (Barbate,  1953), electricista, Presidente de la diócesis de Cádiz, de Andalucía y General de 1989 a 1993 y miembro de la Comisión Diocesana de Cádiz donde fue responsable de Formación y Organización.
  • Anselmo Ruiz Palomo (Tarragona, 1952), de la diócesis de Málaga (su padre fue destinado allí cuando contaba solo dos meses), ingresa en la HOAC en 1970, mecánico, detenido con motivo del 1 de mayo de 1976, pasa un mes en la cárcel. Presidente Diocesano y más tarde General (1993-1997), Presidente del Comité de Empresa de Epco (antigua Siemens), Director de Cáritas de Málaga.
  • Diego Márquez Muñiz (Sevilla, 1961), cartero, delegado sindical de CC. OO. en Correos y Telégrafos. Delegado de Pastoral Obrera de la diócesis de Sevilla. Presidente Diocesano, de Andalucía y General de 1997 a 2001.
  • Manuel Díaz Sánchez (Rute, 1949), dependiente de comercio y delegado sindical, fue Presidente de la HOAC de la diócesis de Córdoba, de Andalucía y General (2001 a 2005).
  • Francisco Güeto Moreno (Cabra), de la diócesis de Cádiz, trabajador de Telefónica jubilado. Presidente General de 2005 a 2009. [1]
  • Pino Jiménez (Las Palmas de Gran Canaria, 1964). Maestra diplomada y psicopedagoga. Delegada sindical por el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Canarias (STEC) y miembro de la Asociación Canaria de Economía Alternativa. Presidenta General de 2009 a 2013.
  1. José Fernando Almazán, (nacido y residente en Madrid), casado y con dos hijos, de profesión ingeniero. Es militante de HOAC desde 1990 y Presidente General de 2013 a 2017.
  1. Gonzalo Ruiz Ruiz. Motril (Granada). Maestro jubilado. Militante de la HOAC desde 1977, ha sido Presidente de la Diócesis de Granada, de Andalucía y General desde 2017 hasta la actualidad.

Continuará…


[1] Fuente: http://www.andalupedia.es/p_termino_detalle.php?id_ter=10352. [José Hurtado Sánchez].

HISTORIA DE LA HOAC

LA HISTORIA DE LA HOAC EN SUS ASAMBLEAS

Antes de lo que hoy conocemos como asambleas generales, existieron las llamadas semanas nacionales. La primera Semana Nacional de las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC), tuvo lugar en Madrid del 26 de octubre al 3 de noviembre de 1946. En ella, se fundó realmente la HOAC. Se impartieron 12 lecciones y 7 ponencias. Las lecciones cubrían tres frentes:

  • La organización de la HOAC.
  • La posición de los cristianos ante el liberalismo y el marxismo.
  • La Doctrina Social de la Iglesia.

Las ponencias estuvieron dedicadas a la creación y funcionamiento organizativo de la HOAC.

Se celebraron XX semanas nacionales, cada año de 1946 a 1967, a excepción de 1962, que fue aplazada al año siguiente por causa de las huelgas mineras y 1966, que fue suspendida, debido a los problemas generados por la promulgación de las bases dadas por la jerarquía para la celebración de reuniones nacionales.

Destacar aquí, la XI Semana Nacional que se celebró en Córdoba del 9 al 15 de noviembre de 1956. Asistieron delegados de la Federación Internacional de Movimientos Obreros Católicos (FIMOC). Su importancia estriba en que se celebraron reuniones conjuntas con la HOAC femenina (HOACF), en cuya Comisión Nacional trabajó durante unos años nuestra querida militante de Córdoba: Lola Castilla, para tratar temas como el de la familia, el mantenimiento del hogar, etc.[1] Hasta el año 67 no se produce el paso de las mujeres a la HOAC, sin embargo, la HOACF, continuó como organización diferenciada, aunque poco a poco se fue diluyendo.[2]

Simultáneamente y de igual manera, se celebraron XI reuniones nacionales de estudios (RNE), cada año de 1959 a 1969. A la última faltaron 17 diócesis, culminando, en ella, la crisis interna de la HOAC. [3]

En 1974, comienza la reconstrucción con la celebración de la XII RNE, que se convertirá en la I Asamblea General de la HOAC. Tuvo lugar en Madrid y estableció las bases para el debate sobre la teoría de la acción hoacista, con la finalidad de dar respuesta a los nuevos retos sociales y eclesiales.[4]

En 1975, la II Asamblea General celebrada en Valladolid pivotó sobre dos ejes: la aprobación de las normas de funcionamiento interno y la revisión del compromiso militante en los ramos de producción (fábricas y empresas), barrios y pueblos.[5]

En 1977, en la III Asamblea General celebrada en Valencia (ya son cada dos años), se aprobaron las tareas fundamentales de la HOAC y se planteó la presencia comprometida y plural de los y las hoacistas en las luchas y organizaciones del pueblo, así como su participación en las realidades eclesiales. Trató, en parte, sobre la intensificación de los trabajos de iniciación y formación, siempre con el deseo explícito de hacer viable el proceso de asimilación de una cultura secular y revolucionaria centrada en la estrategia de Unidad Popular desde la Complementariedad Dialéctica.[6] Así lo justificaba el acta de la III Asamblea: “Constatamos que existen en el pueblo tres proyectos globales de liberación que persiguen la unidad popular, con distinto principio racionalizador: subordinación dialéctica, exclusión dialéctica, complementariedad dialéctica (…) La Asamblea General de Militantes opta por el proyecto global de Unidad Popular de complementariedad dialéctica, ya que entiende que es la más eficaz para la autoliberación del pueblo…[7]

En 1979, bajo el lema “Cristianos y Revolucionarios”, se celebró en Granada la IV Asamblea General que representó un momento importante en el proceso de reconstrucción de la HOAC, pues al mismo tiempo que se intentaba redefinir la HOAC, a partir de la experiencia y reflexión de los últimos años, se aprobaba el primer Plan de Actividades común para toda la HOAC, para un período de dos años. Parece que la HOAC salía de la crisis y se presentaba con una conciencia clara de sí misma ante la sociedad y la Iglesia españolas. Su contenido fue publicado por ediciones HOAC en el libro «Cristianos y Revolucionarios».

En 1981, con el lema “Cristianos en la lucha obrera”, la V Asamblea General celebrada en Barcelona, abre un proceso de reflexión sobre la identidad del movimiento. Se afirma la voluntad de que sea la identidad cristiana la que determine y vertebre todo el caminar de la HOAC y de sus militantes. Este planteamiento supone repensar la misma comprensión de la evangelización, la presencia de los militantes en la lucha obrera y en las realidades eclesiales, la Teoría de la Acción, el talante de las publicaciones… Los materiales y conclusiones fueron publicados en el libro «Cristianos en la Lucha Obrera». Para la HOAC de Córdoba fue un momento importante, ya que en ella resultó elegido un militante de Córdoba: Rafael Serrano, como Presidente de la HOAC (1981-1989). [8]

En esta asamblea se ponen de manifiesto una serie de diferencias que afectan a bastantes militantes. Estas distintas formas de percibir a la HOAC provocan la salida de un buen número de militantes. En Andalucía, una de las diócesis más afectadas fue Málaga.

En 1983, la VI Asamblea General celebrada en Madrid se plantea como tema central la Formación para convertir esa identidad cristiana, fundamento de las dos asambleas anteriores, en realidad viva personal y comunitaria. Ello requiere elaborar un Proyecto de Formación que lo posibilite. Esta Asamblea aprueba dicho Proyecto, con su concreción de objetivos, metodología, etapas y planes, del que es base fundamental el Plan Cíclico elaborado por Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón.

1986. VII Asamblea General celebrada en Zaragoza. Tema: el compromiso de los militantes y la presencia pública de la HOAC. Esta Asamblea es una consecuencia del proceso emprendido en la V Asamblea General que aborda, desde la identidad cristiana, la presencia y el compromiso de la HOAC y de sus militantes en la sociedad y en la Iglesia para que sea verdaderamente significativo y evangelizador. Se perfila el quehacer de la HOAC, en relación con los comunicados que había que firmar y con quiénes y, también, se aprueban las Bases de Funcionamiento y Estructura Interna de la HOAC para ajustarlas a la identidad cristiana.

1990. VIII Asamblea General celebrada en Gijón. El tema central es el compromiso comunitario, y la presencia de la HOAC en el pueblo y la iglesia. Con esta Asamblea la HOAC va a entrar en una nueva etapa. Clarificada su identidad, se trata ahora de profundizar en la misión prestando especial atención a los destinatarios y plantearse, explícitamente, la dimensión comunitaria de la presencia y de la acción evangelizadora de la HOAC. Todo ello, abre un proceso de discernimiento cristiano, a través del cual la HOAC ha ido elaborando un «proyecto comunitario de evangelización».

En 1991, en un Pleno General de Representantes, máximo órgano de la HOAC entre asambleas, fue elegido Juan Francisco Garrido (1991-1995), militante de la diócesis de Córdoba para la responsabilidad de Encuadramiento de la Comisión Permanente.

1995. IX Asamblea General celebrada en Madrid bajo el lema: “Jesucristo, Propuesta de Liberación para el mundo obrero”. Esta asamblea se propuso:

  • Tomar conciencia de los retos que la nueva situación de la sociedad y del mundo obrero plantea hoy a la Iglesia y a la HOAC, así como las posibilidades que ofrecen para la evangelización.
  • Revisar si la HOAC y sus militantes están viviendo y actuando en coherencia con lo que su ser y misión reclaman hoy de ellos y ellas.
  • Concretar cómo han de vivir y de actuar para responder a esos nuevos retos y posibilidades.

En 1996 se celebra el 50 aniversario de la HOAC que tiene una gran repercusión a nivel nacional con diferentes encuentros a los que asisten dirigentes de las distintas organizaciones sindicales y representantes de distintas asociaciones eclesiales. Destacamos la exhortación del Papa Juan Pablo II que anima “(…) a no desfallecer en su compromiso por vivir como auténticos cristianos y caminar hacia la santidad en su calidad de obreros y, al mismo tiempo, a evangelizar al mundo del trabajo, promoviendo aquellos mecanismos y estructuras que no solo garanticen mejor la dignidad de la persona y la familia, sino que reconozcan debidamente el valor del trabajo”.  De otra parte, el Secretario General de CC.OO. afirma en una declaración que “sin la HOAC, CC.OO. no existiría”.

1999.  La X Asamblea General celebrada en Madrid. se centra en el compromiso de los militantes. Bajo el lema «Testigos de Jesucristo en el Mundo Obrero», abre un amplio proceso para responder a los interrogantes y dificultades que nos plantea nuestro compromiso evangelizador en el mundo obrero. Para mejorar el compromiso de los militantes en la nueva situación de fragmentación y precariedad del mundo obrero, la Asamblea acuerda constituir grupos de reflexión y concreta unas líneas de avance que contienen tres grandes procesos:

  • Proceso para definir y concretar el Proyecto Evangelizador de cada militante.
  • Proceso para replantearse y cualificar el quehacer de los militantes en la HOAC.
  • Proceso para avanzar en la comunión y en la vinculación entre formación espiritualidad y compromiso.

2001. En el Pleno General de Representantes resulta elegido Manuel Díaz, militante de la diócesis de Córdoba, como Presidente General de la HOAC (2001-2005).

2003. La XI Asamblea General celebrada en Madrid se plantea el Quehacer Apostólico Comunitario de la HOAC, partiendo de tres opciones, ocultadas o negadas por nuestra sociedad, pero que entendemos implicadas en nuestra fe:

  • Apostar por vivir la propia existencia desde la situación de conflicto que vive el mundo obrero, para ponerlo de manifiesto.
  • Apostar por vivir la propia existencia para afirmar y promover la cultura de la vida y la dignidad de la persona del mundo obrero.
  • Apostar por vivir la propia existencia desde los empobrecidos del mundo obrero y trabajar para que tengan voz y protagonismo.

También, se ponen en marcha los Sectores para desarrollar el Quehacer Apostólico Comunitario.

2009. XII Asamblea General celebrada en Madrid. El lema escogido fue: «Para evangelizar el mundo obrero y del trabajo, humanicemos la cultura». En concreto, nos plateamos:

  • Cómo configurar desde nuestra identidad y misión, una manera de sentir, pensar y actuar y ofrecerla como propuesta a la cultura del sistema de producción y consumo.
  • Cómo convertir el Evangelio en cultura, es decir, en la manera de sentir, pensar y actuar del mundo obrero y del trabajo y en la Iglesia, con un solo objetivo: ser mujeres y hombres de comunión para humanizar la cultura.

2015. La XIII Asamblea General celebrada en Segovia, con el lema: “Construyendo Iglesia en las periferias del mundo obrero”, se centró en:

  • Compartir una visión común de la actual situación del mundo del trabajo y de la Iglesia.
  • Revisar las propuestas de vida y acción de nuestra anterior asamblea.
  • Tomar decisiones sobre cómo queremos ser, vivir y actuar en los próximos años como comunidad eclesial que quiere vivir y testimoniar a Jesús en medio del sufrimiento, el empobrecimiento y la inequidad que sufren tantas personas y familias trabajadoras, para seguir construyendo Iglesia en las periferias del mundo obrero.

Como se puede comprobar, la periodicidad de las Asambleas ha ido variando y, actualmente, se celebran cada seis años.

Las Asambleas Generales han supuesto, siempre, intensos momentos de reflexión y revisión para una HOAC con una clara vocación participativa y autogestionaria.

Para la HOAC de Córdoba han representado periodos de amplio avance formativo en su preparación y una profunda evolución en el desarrollo de sus acuerdos, que, sin duda, han marcado el progreso en la vivencia del compromiso apostólico personal y comunitario, así como su caminar histórico. Así, nuestra HOAC diocesana ha ido, paso a paso, ligando su identidad y su misión al de la HOAC General participando activamente en la preparación y en el desarrollo de las Asambleas Generales y, posteriormente, asumiendo y encarnando sus deliberaciones y acuerdos intentando hacerlos vida encarnada en los empobrecidos del mundo del trabajo.

Continuará…

[1] La fecha de 1956 marca un cambio en el rumbo de la organización (HOACF), al celebrar su primera Semana Nacional, junto con HOAC, en Córdoba. El nombramiento de Juliana Gómez como presidenta nacional en 1953 y de Tomás Malagón, consiliario nacional de HOAC, como asesor religioso de HOACF en 1955 fue decisivo. Desde entonces d movimiento acrecentó sus contactos con HOAC e incorporó una formación que animaba a la reflexión y al compromiso, con la metodología del ver-juzgar-actuar. Los contactos con el movimiento católico internacional (…), fueron importantes también en su evolución hacia una actitud más crítica y comprometida”. (De la cruzada al desenganche. La Iglesia española entre el franquismo y la transición, capítulo quinto. Mujeres, trabajadoras y católicas: la HOACF. Pág. 4. Mónica Moreno Seco)

[2] Imposibilitada la unidad (…), finalmente se acordó mantener la Comisión Nacional de la HOACF y permitir a aquellas militantes que lo deseasen formar parte de la organización masculina, de equipos y comisiones mixtas. Así las cosas, dicha Comisión Nacional aceptó públicamente los Nuevos Estatutos de la Acción Católica, se desentendió del frente común formado por los movimientos de la Unión Nacional de Apostolado Seglar (UNAS) contra su aplicación (…). La mayoría pasaron a la organización masculina y la HOACF mantuvo una existencia formal -que no real-…”. (Del Nacionalcatolicismo a la lucha antifranquista. La HOAC de Castilla y León entre 1946 y 1975 pág. 426. Enrique Berzal de la Rosa).

[3]Desde principios de 1969 las relaciones de la HOAC con la Jerarquía se tensaron al máximo por la negativa de la HOAC a aceptar el nuevo estatuto de la Acción Católica y la negativa de la Jerarquía a aceptar la lista de candidatos propuesta para el cargo de Consiliario (…). El 19 de septiembre la CEAS invalidó oficialmente todo el proceso (…). Lo más destacado de la decisión de la CEAS era lo siguiente:

a) el cese de todos los miembros de la Comisión Nacional.

b) la prohibición de toda actuación en nombre de la Comisión Nacional.

c) la paralización de las publicaciones

d) la entrega de todo lo que es propiedad de la HOAC y de su Comisión Nacional

e) la entrega de las llaves de los locales de Alfonso XI con el inventario correspondiente”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 47. José Domínguez)

[4]A la XII RNE celebrada en Madrid del 11 al 15 de agosto de 1974 asistieron 27 diócesis, que aportaron un total de 180 representantes, 22 presidentes diocesanos y 19 consiliarios (…). De las 27 diócesis asistentes 25 aprobaron el voto por militante. Ese voto se aplicó por primera vez dentro de esa XII RNE, convertida en Asamblea de militantes, para elegir al consiliario…”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 101. José Domínguez)

[5] “Coherentemente con las Normas de Funcionamiento aprobadas, en el Pleno General de Representantes celebrado el 21 de diciembre de 1975, se procedió a la elección de la Primera Comisión General Permanente, en la que todos los miembros fueron directamente elegidos por todos los militantes (…). En Encuadramiento, resultó elegido Francisco Povedano Cáliz, pero al no poder hacerse cargo de la responsabilidad, se eligió más tarde a Fermín Rodrigo”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 108. José Domínguez)

[6] Este texto, de la pág. 267, como buena parte de los párrafos anteriores están tomados del libro Aproximación a la Historia de la HOAC 1946-1981 de Basilisa López García.

[7] Nota 476 (págs. 262 y 63) Aproximación a la Historia de la HOAC 1946-1981. Basilisa López García.

[8]La IV y V asamblea están íntegramente dedicadas a la identidad cristiana de los hoacistas con sus dos dimensiones distintas, pero armonizables: la dimensión eclesial y la dimensión obrera militante. Los títulos finales de ambos documentos son un eco de la esencia tradicional de la identidad hoacista: “fieles a Cristo y fieles a la clase obrera”. Por eso en los dos se habla de cristianos y en los dos se alude a la militancia obrera con las expresiones revolucionarios y en la lucha obrera”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 112. José Domínguez)

HISTORIA DE LA HOAC EN ESPAÑA Y EN ANDALUCÍA.

La reconstrucción de 1967

En 1967 comienza la reconstrucción de la HOAC en el siguiente contexto socio-político y económico: “en 1963 comienzan los planes de desarrollo de la mano de los tecnócratas del Opus Dei. España abandona su reducto del subdesarrollo y se convierte en la décima potencia industrial. Promovido por el aggiornamento (renovación y modernización) que supuso el Concilio Vaticano II y avivado por la disensión del clero y la izquierda católica, se va a ir produciendo un desgaste en las relaciones de la iglesia con Franco que desembocará, a partir de 1969, en desavenencia permanente.

La policía no tiene duda de la “afinidad” de muchos clérigos con la oposición al franquismo y el uso de dependencias eclesiásticas como infraestructura de lo que llamaban “actividades subversivas”.

Los franquistas acusan a la Iglesia de aprovecharse del fuero eclesiástico para actuar impunemente contra el régimen.” (García de Cortázar)

En esta situación la HOAC encuentra enormes dificultades para su crecimiento y expansión, ya que sus militantes están constantemente vigilados y, en muchos casos, detenidos, acusados de pertenecer a organizaciones clandestinas o promover diferentes conflictos laborales que el régimen considera desórdenes públicos.

En septiembre de 1966 la Comisión Nacional, a través del presidente, pide a militantes de la diócesis de Bilbao, que se vengan para Andalucía a iniciar y potenciar la HOAC. El equipo se completa con militantes de Granada1. Se celebra en Jaén una reunión de distintas diócesis andaluzas y se propone como responsable para iniciar la zona (como se denominaba entonces a la estructura autonómica) a Juan Fernández. Se continúa construyendo la zona de Andalucía en 1969 con las provincias de Granada, Almería, Murcia, Albacete y Ciudad real. El 10 de mayo de 1969 se tiene una reunión en Córdoba en la que se aprueba que haya una sola zona de Andalucía.

 En Cádiz la policía rodea una parroquia en la que se mantenía una reunión con unos 40 obreros de astilleros. No hay detenidos. En 1970 se produce un registro policial en la sede de la HOAC y se incautan un conjunto de documentos y en 1974 la policía vuelve a detener a 30 obreros de Astilleros entre los que hay militantes de la HOAC.

En la famosa huelga de la construcción de Granada en 1970, en la que desgraciadamente mueren tres albañiles, los obreros se encierran en la Catedral junto con un grupo de sacerdotes. Hay un detenido que, tras una negociación, saldrá en libertad. Este conflicto, que representó un hito en la historia obrera de Granada, contó con una amplia y manifiesta presencia de militantes de la HOAC.

En la Semana Santa de 1970 se celebra la I Asamblea de la HOAC de Andalucía y Murcia en Granada para tratar el tema de las responsabilidades y la iniciación en las distintas diócesis. Se elige la primera Comisión de Zona y se nombra Presidente a Juan Fernández que, de hecho, venía ejerciendo la responsabilidad. A esta Asamblea asiste como invitado el equipo de San Pablo de Sevilla (esta diócesis se inicia con la colaboración del sacerdote Jesús Martín procedente de la Diócesis de Bilbao). Entre 1970 y 1972 se incorporan Málaga, Jaén, Córdoba y Sevilla.

En este periodo se desvinculan de la Zona de Andalucía la diócesis de Murcia, que pasa a formar parte de la Zona de Levante y Albacete que, junto con Ciudad Real y Toledo, forman la Zona de Castilla la Mancha.

En Málaga militantes de la HOAC participan activamente en los conflictos: por ejemplo, en 1972, en la empresa Conservas Villalta, por informar a la opinión pública sobre la situación laboral de los trabajadores de esta empresa, la policía detiene en la casa Parroquial de Miraflores de los Ángeles a dos militantes de la HOAC y a dos sacerdotes. Los seglares permanecen detenidos 20 horas. Paros y huelgas en Intelhorce (encierro en la Catedral en agosto de 1973) y CITESA. El cierre de VERS SA, conflicto que dura unos 5 años, etc. Acontecimientos similares se producen en casi todas las diócesis de Andalucía.

En 1973 un militante de la HOAC en representación de los cristianos independientes, entra a formar parte de la Junta Democrática.2

Se consigue el objetivo de reconstrucción de la HOAC, dando pasos significativos para superar la crisis que se había producido. La HOAC de Andalucía, joven, con ilusiones y ganas de trabajar representa una aportación importante en la reconstrucción de toda la HOAC. En casi todas las diócesis está presente la HOAC, a excepción de Cádiz, que se incorpora en la Asamblea de Granada en 1979 y Huelva que lo hace en 1981.

La II Asamblea de la HOAC de Andalucía se celebra en Málaga el 8 de diciembre de 1972. El tema fue: los grupos de acción, los centros de interés y la formación.  Asisten 300 militantes. El esfuerzo realizado da su fruto y la Zona queda plenamente configurada.

El 18 de Julio de 1974 se celebra la III Asamblea de la HOAC de Andalucía, cuyo tema central era la preparación de la XII Reunión Nacional de Estudios: el análisis de la realidad, el quehacer del pueblo, de los militantes, de la Iglesia, de la HOAC y el voto por militante (todos los militantes pueden asistir a las asambleas y votar, en este caso se evita la representación a través de delegados). Esta Reunión Nacional se terminó convirtiendo en la I Asamblea General de Militantes. La Zona de Andalucía, con una experiencia, fruto de su presencia activa en el movimiento obrero y su fidelidad a Jesucristo dentro de la Iglesia a la que se le exigía un compromiso más decidido con los pobres, defendía la necesidad de la existencia de la HOAC, frente a una corriente minoritaria a nivel nacional que afirmaba que la HOAC ya no tenía razón de ser puesto que su labor quedaba reducida a mera suplencia en una sociedad con partidos y sindicatos si no legalizados, cuasi consentidos. En esta primera Asamblea sale fortalecida la HOAC a nivel nacional basándose fundamentalmente en la propuesta y experiencias aportadas por las diócesis andaluzas.

A partir de 1975, militantes y sacerdotes de la HOAC y la JOC de Jaén impulsan el dinámico movimiento vecinal de Linares y dan lugar a que la clase obrera se organice y se produzcan movilizaciones importantes en las minas y en otros sectores productivos, fundamentalmente en el metal. Desde Linares se extiende a lugares como Andújar, Mancha Real (donde se participa en la clandestinidad, en la creación de CC.OO.), Úbeda, La Carolina, etc.

Ese mismo año, hay un encierro de un grupo de militantes obreros en la Curia Diocesana de Granada pidiendo trabajo. Por informar de este conflicto es secuestrado el Boletín de la HOAC “Noticias Obreras”.

En la Semana Santa de 1977 se celebra en Córdoba la IV Asamblea de la HOAC de Andalucía, recién legalizados los partidos políticos. En esta asamblea hay un debate sobre el análisis de coyuntura y se comienza a dialogar sobre un borrador del Quehacer Eclesial. Se constata una vivencia profunda de los valores evangélicos, una profundización en la pertenencia a la Iglesia, una realización clara de la misión de evangelizar a los más alejados del mundo obrero, encarnándose y comprometiéndose en sus distintas realidades.

Los militantes de la HOAC están presentes en la mayoría de los conflictos y en las distintas organizaciones protagonistas u organizadoras de estas acciones reivindicativas (mayoritariamente en CC.OO., algunos en CNT y prácticamente todos en asambleas de empresa y como representantes o delegados sindicales.) y, también, en las distintas asociaciones de vecinos potenciándolas o ayudando a crearlas donde no existían.

En junio de 1982, en la localidad de Pilas (Sevilla) se organiza la V Asamblea de la HOAC de Andalucía. En estos últimos años ha habido un replanteamiento de las relaciones con las organizaciones populares, una reformulación de la teoría de la acción y una profundización en nuestra conciencia de pertenencia a la Iglesia. Por eso, en esta asamblea el tema será la identidad cristiana que, posteriormente, será también el de la V Asamblea General de la HOAC. 

Uno de los puntos clave de esta asamblea queda explicitado en el siguiente texto: “Nuestro compromiso realizado desde cualquier organización o asociación, debe insistir en la búsqueda de salidas a los problemas de los más pobres de Andalucía; especial atención hemos de prestar para que las organizaciones  populares ofrezcan soluciones al problema del paro en general, del campesinado y de los sectores más deprimidos; del mismo modo nuestro compromiso, en cualquier situación debe tener en cuenta la dignidad de la persona, anteponiendo sus derechos y libertades a cualquier interés por muy coyuntural que aparezca. En consecuencia, hemos de potenciar en las organizaciones populares, la atención preferente a la formación de la conciencia cívico-política para que el pueblo sea cada día más responsable de la situación, más consciente de la problemática y más protagonista de su lucha”

Esta es la última asamblea de la HOAC andaluza, por efecto de la aprobación de las normas de funcionamiento interno a nivel general. Se comienza un proceso en el que las zonas (a partir de aquí, denominadas interdiocesanas) funcionaran fundamentalmente por plenos de representantes y encuentros generales sobre determinados temas.

Desde la V Asamblea, la HOAC de Andalucía se ha centrado en potenciar y llevar a la práctica los acuerdos emanados de las distintas asambleas generales que, en lo sucesivo, van a determinar las tareas y planes de formación. Según las nuevas normas, se establecen relaciones directas entre las distintas diócesis y los órganos generales: Comisión General, Comisión Permanente, Plenos Generales de Representantes y Asambleas Generales. De esta forma, la Interdiocesana de Andalucía reduce su número de responsables a tres: presidencia, consiliaría y organización, para adaptarse a la nueva situación.

En los años que siguen, gran parte de las interdiocesanas que no se adaptan, desaparecen. La HOAC de Andalucía, sumida también en esa crisis, en 1991 va a consensuar un replanteamiento en su organización y funcionamiento que la hará perdurar y que estará basado en las siguientes líneas fuerza:

  • No duplicar reuniones ni estructura.
  • Servir de apoyo y ayuda a las diócesis más pequeñas (escuela y grupo de trabajo de formación, grupo de trabajo del compromiso, coordinación de cursillos, etc.).
  • Abordar y profundizar las relaciones con la estructura andaluza a nivel eclesial (Asamblea de Obispos del Sur, JOC de Andalucía, etc.) y sociopolítico (sindicatos, etc.).
  • Impulsar la iniciación de las diócesis en las que no había HOAC (Almería, Guadix y Jerez).
  • Cambiar significativamente las funciones y forma de trabajar de la Comisión de Andalucía:
  • No tanto organizadora de encuentros como coordinadora e impulsora.
  • Más atenta a la vida y necesidades de las diócesis, especialmente las más pequeñas.
  • Con un nuevo esquema de trabajo y metodología, en base a lograr el mayor consenso posible y la mayor eficacia.

Y, en ese proceso, seguimos.

Continuará…


[1] “En 1967 se afincó en Granada un potente equipo de militantes procedentes de Bilbao con un proyecto muy definido: hacer una profunda difusión de la HOAC en toda Andalucía oriental e iniciar grupos de militantes en núcleos urbanos y en pueblos rurales donde hubiera condiciones. El equipo estaba constituido por el matrimonio Rosi y Juan Fernández, que se fueron a vivir al barrio del Zaidín, Mari Paz Millán, Mari Carmen Mora y María Ángeles Manterola, que se instalaron en el barrio de la Virgencica, que eran casas bajas prefabricadas con planchas de cemento. El párroco era Antonio Quitián, que había hecho el cursillo apostólico de la HOAC en los años cincuenta, siendo todavía seminarista; se hizo peón de albañil con otros curas y asumió la consiliaria de la HOAC. De esa labor de iniciación surgieron militantes tan destacados como Pepe Juárez y José Antonio Garrayo y consiliarios como Antonio Hernández y Pepe Quirantes”. (La HOAC, el movimiento obrero y la educación. Conversaciones con Rafael Díaz-Salazar, pág. 55. José Domínguez)

[2]La Junta Democrática de España fue un organismo, que buscaba formar una coalición de fuerzas políticas, sindicales y sociales de oposición a la dictadura franquista, incluyendo al Partido Comunista de España liderado por Santiago Carrillo y personalidades independientes vinculadas a don Juan De Borbón, encabezadas por Rafael Calvo Serer. Fue presentado oficialmente el 29 de julio de 1974 en París por Santiago Carrillo y Calvo Serer. Posteriormente se incorporaron el Partido del Trabajo de España (PTE), el Partido Carlista liderado por Carlos Hugo de Borbón, el Partido Socialista Popular (PSP) de Enrique Tierno Galván y Raúl Morodo, la Alianza Socialista de Andalucía, el sindicato Comisiones Obreras (CCOO), la asociación de juristas Justicia Democrática y una serie de figuras independientes, como el intelectual José Vidal Beneyto y el aristócrata José Luis de Vilallonga”. (fuente: Wikipedia).

HISTORIA DE LA HOAC 1946-1967

En esta página iremos recordando documentos o imágenes de parte de la historia de la HOAC en España, en Andalucía y en Córdoba. Lo que sigue, a continuación, es un pequeño resumen de la historia de la HOAC española y andaluza desde 1946 a 1967.

Guillermo Rovirosa
Guillermo Rovirosa

La HOAC nace en 1946 a instancias del Papa Pio XII que ve la necesidad de la especialización de la AC, preocupado por el alejamiento de los trabajadores de la Iglesia. El Cardenal Pla y Daniel la impulsa y los obispos españoles dan el visto bueno. Serán Guillermo Rovirosa (seglar) junto con Tomas Malagón (sacerdote) sus principales promotores. La Iglesia le encarga la siguiente misión: “La tarea misionera de la HOAC se realiza fundamentalmente en las diversas comunidades ambientales del mundo obrero, haciendo presentes a Cristo y a su Iglesia a través del testimonio personal y comunitario de vida cristiana y de la proclamación del mensaje Evangélico. Para conseguir esta promoción de obreros cristianos, que sea un fermento evangelizador dentro del mundo obrero, la tarea más importante de la HOAC es formar la conciencia cristiana de sus miembros en orden a una participación activa en la tarea misionera de la Iglesia y un testimonio cristiano a través de la acción del compromiso temporal.

La HOAC desde sus comienzos estuvo relacionada con el Movimiento Obrero Internacional, especialmente con la Asociación Católica de Trabajadores Italianos (ACLI),  la francesa Acción Católica Obrera (ACO ) y posteriormente el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC).

En la I Semana Nacional celebrada del 26 de octubre al 3 de noviembre de 1946, queda fundada la HOAC.  Se pusieron las bases para la creación del ¡TÚ! que en junio de 1947 tenía una gran tirada. En 1947 se crea el Boletín de Dirigentes que sirve para la formación de militantes. A partir de unas acusaciones del diario Arriba, se obligó al ¡TÚ! a pasar por la censura civil. Ante la imposibilidad de publicar con esta censura, la HOAC opta por su supresión definitiva en 1951. Contaba con una tirada de 45.000 ejemplares. 

Tomás Malagón

 A Partir de la III Semana Nacional 11-7-1948 se fundan los Grupos Obreros de Estudios Sociales (GOES). Estos grupos tuvieron gran aceptación en el movimiento obrero de forma que se encuadraron en los mismos gran cantidad de obreros de los distintos sectores de la producción, de los vecinos de los barrios y personas muy cualificadas en sindicalismo, cooperativismo, cívico-político, ayuntamiento, economía, etc.

En 1949, solo tres años después de su nacimiento, la HOAC cuenta ya con más de 5.000 militantes.

De esta historia forma parte la HOAC de Andalucía. En algunos casos, la HOAC se establecía sobre grupos de la Acción Católica y, por tanto, podemos decir que en 1946 se constituye la HOAC en Cádiz, Sevilla y Granada.  En 1952, en un pleno extraordinario se crean 6 zonas, entre ellas la Zona Sur compuesta por: Almería, Cádiz, Canarias, Córdoba, Granada, Guadix, Jaén, Málaga, Sevilla, Tenerife y Marruecos. La característica común a todas estas diócesis es que la HOAC se implantaba en los distintos núcleos obreros de la industria predominante en la provincia, por ejemplo: Astilleros en Cádiz, construcción en Granada, RENFE en Málaga, minas y metalurgia (Santa Ana Linares) en Jaén…

En 1953 para suplir la desaparición del ¡TÚ! el boletín de la HOAC (actual Noticias Obreras), pasa a ser un medio de formación y difusión de la HOAC aumentando su tirada y con una periodicidad de diez días.

En 1954 se publica el Plan Cíclico (actual Plan Básico de Formación Cristiana), plan de formación que hasta la fecha ha sido el instrumento de formación de militantes de la HOAC y que contribuyó definitivamente a la creación del militante obrero cristiano.

De 1960 a 1964, los y las militantes de la HOAC ayudan a potenciar CNT y UGT y colaboran en la fundación del SOCC, USO, ORT, AST y CC.OO. En Andalucía estas organizaciones se desarrollan a través de militantes de la HOAC y, en algunos casos, en colaboración con la JOC. Toda esta historia, está llena de ejemplos de militantes comprometidos, perseguidos, detenidos. El boletín de la HOAC es secuestrado en innumerables ocasiones.

La pertenencia de los y las militantes de la HOAC a distintas organizaciones políticas, vecinales y sindicales va creando una forma distinta de ver el compromiso y a la propia HOAC.

La actuación de la jerarquía sobre la Acción Católica, incluida la no aceptación del nombramiento de Francisco Mera como Presidente, crea una situación de crisis en la HOAC que contribuirá a resolver en 1969 el Cardenal Casimiro Morcillo con el compromiso de mantener un estatuto propio. En la resolución de esta crisis tuvo un papel muy importante la incipiente Zona de Andalucía.

En la IX Reunión Nacional de Estudios (RNE) celebrada en Almería en 1967, se intenta salir de la crisis o por lo menos dar una respuesta. La situación se agudiza en los dos plenos de Presidentes celebrados en 1968 y en la XI RNE celebrada en Pamplona en 1969 donde se ponen de manifiesto todas las tendencias y diferencias en el seno de la HOAC que, definitivamente, provoca una crisis que amenaza con su disolución hasta el punto de que las diferentes enciclopedias o libros especializados de historia dejan de mencionarla desde ese año.

Continuará…