La HOAC de Córdoba aborda el problema de la vivienda en la X Jornada Mundial de los Pobres: «Sin vivienda accesible, la exclusión se perpetúa»

Con motivo de la celebración de la X Jornada Mundial de los Pobres, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Córdoba organiza dos actividades los días 10 y 12 de noviembre bajo el lema «Sin vivienda accesible, la exclusión se perpetúa», con las que quiere poner el foco en uno de los problemas sociales más graves de nuestro tiempo: las dificultades que encuentran millones de personas y familias para acceder a una vivienda digna y mantenerla.

El martes 10 de noviembre a las 10:30 horas tendrá lugar una rueda de prensa en Córdoba en el templete del bulevar del Gran Capitán, en la que sedará a conocer públicamente la iniciativa y se expondrán las razones que llevan a la HOAC a centrar esta edición de la Jornada Mundial de los Pobres en el problema del acceso a una vivienda digna y accesible.

El jueves 12 de noviembre a las 19: horas se impartirá la ponencia: «Sin vivienda accesible, la exclusión se perpetúa» en la sede de Cáritas Diocesana (entrada al salón por la calle Duque de Fernán Núñez) a cargo de D. Francisco García-Calabrés Cobo, abogado y mediador que nos facilitará profundizar en la problemática de la vivienda y en las situaciones de exclusión que genera, ofreciendo un espacio de reflexión y diálogo en torno a uno de los principales desafíos sociales de nuestro tiempo.

La iniciativa se enmarca en la campaña que la HOAC viene desarrollando durante los últimos años, «Cuidar el trabajo, cuidar la vida», desde la que se propone contribuir a la construcción de una sociedad más justa, fraterna e inclusiva, poniendo en el centro la dignidad de las personas y, especialmente, la realidad de quienes sufren mayores situaciones de precariedad y empobrecimiento.

La X Jornada Mundial de los Pobres nos invita a volver a la Palabra de Dios para reconocer la importancia que las personas empobrecidas tienen en la vida de la Iglesia. Así lo recuerda el papa León XIV en su mensaje para esta jornada, que comienza con las palabras del salmo: «El Señor es el refugio del pobre» (cf. Sal 14,6).

Para la HOAC, esta convocatoria constituye una invitación a la comunión con toda la Iglesia y una oportunidad para la reflexión, la denuncia profética y el compromiso con las realidades de sufrimiento de tantas personas a las que acompaña a través de su militancia y compromiso social.

La vivienda, un pilar fundamental para la vida

Entre las situaciones de sufrimiento que afectan hoy al mundo obrero y a las familias trabajadoras, la vivienda ocupa un lugar especialmente preocupante. Según el IX Informe FOESSA, 2,7 millones de hogares se encuentran en situación de pobreza severa después de afrontar el pago de la hipoteca o el alquiler.

La vivienda, junto con el empleo, constituye uno de los pilares sobre los que se construyen la estabilidad y la seguridad de las personas y las familias. Por eso, cuando el acceso a una vivienda adecuada se convierte en una dificultad insuperable, sus consecuencias van mucho más allá de la falta de un espacio donde vivir: se debilitan las condiciones necesarias para desarrollar un proyecto de vida digno y se profundizan las situaciones de exclusión social.

Ante esta realidad, la HOAC considera necesario promover respuestas que no se limiten a abordar las consecuencias de la pobreza, sino que impulsen cambios sociales capaces de afrontar sus causas.

Escuchar y dar protagonismo a las personas empobrecidas

Desde la campaña «Cuidar el trabajo, cuidar la vida», la organización plantea que solo desde el protagonismo de las propias personas, especialmente de quienes peor lo están pasando, es posible avanzar hacia un modelo de inclusión, fraternidad y bien común. Para ello, es necesario educar y tejer vínculos mediante la escucha y el diálogo sin prejuicios, acogiendo la diversidad y haciendo posible que el mundo obrero sea protagonista de su propia vida y de la transformación social.

La HOAC recuerda que las personas empobrecidas de nuestros días son, con demasiada frecuencia, las olvidadas y descartadas, despojadas de palabra y de rostro.

Desde esta perspectiva, la X Jornada Mundial de los Pobres quiere ser también una llamada a revisar nuestro propio compromiso y a preguntarnos si somos verdaderamente signo de un Dios que es refugio para las personas empobrecidas, si llegamos hasta donde ellas se encuentran para escuchar sus pensamientos y compartir sus esperanzas, y si estamos dispuestos a realizar una denuncia profética que contribuya a los cambios sociales necesarios para avanzar en humanidad, justicia y paz.

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